Mi nombre era Eileen

¿Es posible huir de una vida?

★★★★☆ – Me gustan los autores que saben construir sus personajes como obras de origami, con decenas de pliegues, vueltas y sorpresas. Que llegan con su arte hasta el fondo para entregarte una historia única. A algunos les lleva varios intentos, mientras que otros lo consiguen en su primer relato. Éste es el caso de Ottessa Moshfegh en su debut con Eileen (Penguin Random House, 2015).

Este libro –traducido al español y publicado recientemente como Mi nombre era Eileen por Alfaguara– no es una historia de opresión, sino más bien de libertad. Eileen es la historia de un escape, de una huida. No solo de un lugar y un entorno que sofoca, sino de una persona que quiere un nuevo comienzo. Poder hacer, de una vez por todas, de su vida una hoja en blanco.

La novela –un thriller psicológico con toques de relato noir– transcurre en 1964, en un pueblo costero de Massachussets. Un lugar frío, monótono y gris. Un pueblo donde todos se conocen y la gente es chata y sin aspiraciones. Allí vive Eileen, una chica de unos veintipocos con lo que queda de una familia que nunca fue. Su madre muerta ya hace tiempo, en su adolescencia, una hermana mayor que huyó con el primer novio que aspiraba a algo y un padre alcohólico y algo violento.

Eileen trabaja como asistente administrativa en un correccional de menores, rodeada de gente burda y mediocre. Su casa –si podemos llamarla como tal– es un desastre. Sucia y abandonada desde que murió su madre, no recibe más visitas que la de una tía lejana una vez al año. Eileen no encaja en el mundo, no encuentra su lugar, no pertenece a ningún sitio.

I often felt there was something wired weird in my brain, a problem so complicated only a lobotomy could solve it—I’d need a whole new mind or a whole new life.

Eileen no es una chica normal. A la vez víctima y victimaria, arrastra una vida con bastantes conflictos y muy profundos. Para comenzar, digamos que Eileen es una chica que odia. Odia a su padre (pero no tiene el valor de matarlo, dice), odia su cuerpo (que no se anima a tocar más abajo de su cintura), odia su pueblo, odia su casa, su trabajo, la vida. No tiene amigos (ante su padre se los inventa, para simular una vida social acorde a su edad) y tampoco usa ropa propia (se viste con lo que dejó su madre al morir en el armario). No cocina ni come de forma ordenada, sino que vive a maní y snacks. En algún momento descartó la idea del suicidio por el terror de que los forenses vean su cuerpo desnudo en la autopsia. Como si esto fuera poco para darles un panorama de la psiquis de Eileen, podemos agregar el detalle que disfruta de robar objetos de tiendas y supermercados. El único momento de placer o relajo que tiene es cuando va al baño, el en sótano de su casa. Ése es el refugio de Eileen.

Aún con este panorama –denso, profundo y oscuro–, Eileen guarda un mínimo de esperanza y deseo de cambiar su vida. Sueña y fantasea con el día en que deja todo, se sube al coche y se va a vivir sola a Nueva York. Un deseo un tanto ambicioso para una chica de pueblo que lo que menos tiene es autoestima y voluntad. Pero algo cambia el día que llega Rebecca, una nueva asesora educacional a la prisión de menores donde trabaja. Rebecca es todo lo que Eileen desea ser: elegante, sofisticada, segura de sí misma y femenina. La llegada de Rebecca le da fuerzas para tomar la decisión de huir y dejar atrás la vida que la sofoca. Y eso implica dejar atrás su vida como Eileen y comenzar una nueva bajo otro nombre e identidad.

Como Eileen, la estructura de la novela no es –digamos–, “normal”, ya que está narrada en el espacio temporal de una semana, que es el tiempo que le lleva a Eileen escapar de su vida. A medida que pasan los días vamos conociendo a Eileen y los detalles de su plan, que llegan al clímax cuando aparece Rebecca en escena y sucede un hecho crucial –el que le da el toque noir a la historia– hacia el final. Un twist muy bien logrado que consigue atrapar y cerrar muy bien la historia.

El trabajo de Ottessa Moshfegh en este libro es notable, sobre todo en la dedicada construcción del personaje, tan minucioso y profundo –en su psicología, conductas y manías– que me extrañaría que no haya algún sesgo autobiográfico en ella. No es una historia para cualquiera, es de esas novelas que puedes odiar en las primeras páginas pero que al final no te dejará indiferente. Y ahí está su valor.

Este libro ganó el premio Hemingway/PEN y fue seleccionado en la lista corta del prestigioso Man Booker Prize de 2016.■

Llevo año y medio leyendo con el Kindle y esta es mi experiencia

Mucha gente me dice que quiere leer pero no tiene tiempo. Esto es mentira. Así lo conseguí yo.

Hace unos días me encontré con este post donde Paul Stamatiou cuenta por qué decidió comprarse un Kindle y comenzar a leer más. No solo me pareció un buen ejemplo sobre cómo ponerse un objetivo personal (para algunos puede hacer más deporte, para otros dejar de fumar) sino que me hizo pensar y caer en la cuenta que llevo ya un año y medio leyendo con el Kindle y no lo había contado.

Importante: Cuando digo “Kindle” me refiero a cualquier lector de libros electrónicos (más o menos todos tienen las mismas funcionalidades y ofrecen las mismas ventajas). Voy a utilizar Kindle como el genérico porque creo que es más entendible.

Lo primero: ¿Por qué leer?

Antes que nada tenemos que comenzar haciéndonos esta pregunta. ¿Por qué leer? ¿Por qué leer hoy cuando todo se basa en una imagen? ¿Por qué leer hoy cuando nuestra atención es cada vez más escasa? ¿Por qué voy a elegir invertir mi tiempo en un acto que parece tan aburrido y plano? ¿Por qué elegir leer cuando hay tantas miles de actividades para hacer con un simple tap en una app? ¿Por qué alguien elegiría leer si es algo que no da ningún like?

Las razones pueden –y deben– ser muy personales. Para algunos leer puede ser una terapia. Frenar del ritmo de todos los días y encontrar un bálsamo de tranquilidad. Para otros puede ser un escape. Salir de una vida monótona y rutinaria. Para otros puede ser una vía para aprender y conocer más. Para algunos un refugio donde encontrarse con uno mismo, o un refugio donde aislarse del resto. Para otros, los libros pueden llegar a ser hasta ¡mundos portátiles!.

En mi caso es una combinación de factores. Una mezcla de muchas cosas. Fundamentalmente creo que leer nos desafía. Nos obliga a poner foco y a concentrarnos. No hay cosa peor que tener que volver a releer un párrafo porque nos hemos distraído y perdimos el hilo de la historia. Leer también nos obliga a ponernos en el lugar de un otro. Es más, creo que leer nos hace ser –al menos por unas cuantas páginas– un otro diferente. Otros hombres, otras mujeres. Leer nos enseña diversidad, otros mundos, culturas y tiempos. Nos saca por un momento del presente y nos transporta hacia otras posibles versiones de nosotros mismos.

Gracias a los libros que leí el año pasado pude –por dar algunos ejemplos– conocer mucho más sobre cómo se vive (y se sufre) en Corea del Norte, pude viajar a la Lima de los años setenta; acompañé a dos policías de mala muerte en el medio de los Andes o me conmoví con la muerte de un enfermo de SIDA en el París de los años ochenta. También pude conocer cómo funciona la mente de un mentiroso crónico o sentir el frío de una trinchera en las Islas Malvinas. Todo eso sin salir de mi casa. Todo eso –y mucho más, que me quedo sin espacio– gracias a leer.

El truco: Convertir la lectura en un hábito


Luego de algún tiempo puedo decirlo con la satisfacción de la experiencia: leer es fácil. Y además, maravilloso. No cuesta mucho, aunque a algunos pueda resultarle difícil. Cada vez que surge alguna charla sobre lectura o libros mucha gente me dice que le encantaría poder leer, pero que no lo hace porque “no tiene tiempo” o porque “no encuentra el momento”.

¿Pero qué es esto? Yo les digo que es mentira. Que tiempo hay, que tiempo sobra. ¿Cuánto tiempo dedicamos a las redes sociales? ¿Cuánto tiempo dedicamos a la televisión? ¿Cuántas veces comenzaron a ver una serie y la dejaron por la mitad? ¿Cuántos vídeos analgésicos de YouTube vistos en el sofá? ¿Cuánto tiempo se nos va en todo esto?

El truco está en convertir la lectura en un hábito. Allí es donde está la clave. En maximizar el tiempo libre que tenemos –desde unas horas a unos pocos minutos– para dedicarlos a leer.

Pero, ¿qué es un hábito?

1. m. Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.

El hábito es un acto repetido en el tiempo. Mientras más lo repetimos, más rápido se construye y más “se nos pega” a nuestra manera de actuar hasta hacerse casi involuntario. 

Y aquí es donde entra en acción el Kindle. Este dispositivo nos hace mucho más fácil el poder repetir el acto de la lectura, de hacerlo costumbre. Y lo hace reduciendo de forma considerable las barreras que podemos encontrar para leer (tiempo, espacio, luz, peso, etc.). En consecuencia, es el mejor aliado para construir este hábito lector.

Luego de llevar un año y medio usándolo se los digo con total franqueza: si quieren comenzar a leer de forma continua y permanente, cómprense un Kindle.

Mi Kindle


El dispositivo con el que leo es el Kindle Voyage, lanzado por Amazon en 2015. En su momento me costó unos €180 (el precio de unos 15 libros de tapa blanda) pero hay opciones más económicas como el Kindle Paperwhite (€129,99) o el Kindle “a secas” que cuesta €79,99 (sin luz integrada). También hay más caros, como el nuevo Kindle Oasis (€289), que es el tope de gama de los lectores de Amazon y que incorpora entre otras cosas una funda-batería.

El Kindle Voyage, comparado con un libro de bolsillo y otro de tamaño más normal.

Si nos interesa salir de la órbita de Amazon el único que le hace un poco de sombra es Kobo. Este fabricante tiene excelentes opciones (incluso técnicamente mejores que el Kindle). Me refiero al Kobo Aura One (€220), que es más barato que el Voyage, tiene pantalla más grande y sin publicidad; o el Kobo Aura H2O (€179,99) con pantalla de 6” –y atención– la ventaja de poder llevarlo a la playa por ser sumergible y tener protección contra arena. Ambos tienen disponible para la compra de libros la tienda de Kobo. También hay otros lectores de “marcas blancas” o menos conocidas como Tagus o incluso Carrefour tiene su lector de ebooks.

Dependiendo de tu presupuesto puedes conseguir más o menos prestaciones para leer en tinta digital.

Y entonces… ¿qué hay de bueno y qué hay de malo en leer desde un Kindle?

5 cosas buenas de leer en el Kindle


1. El Kindle te libera de lo físico

Durante muchísimos años fui un total fetichista del libro impreso y en aquellos tiempos despreciaba el libro electrónico. Lo confieso. Ir a las librerías es para mi toda una experiencia. Al libro me gusta olerlo, pasar las páginas, el arte de su portada, la tipografía –puedo llegar a ser muy friki con esto, también lo confieso–, grosor del papel, y un largo etcétera. Pero todo eso ya está en el pasado. Mientras más nos fijemos en esos detalles, más nos costará encontrar el momento y condiciones perfectas para leer. Al fin de cuentas son detalles.

Claro, cómodo y liviano. Así se lee en el Kindle.

Aunque cuidado, esto no quiere decir que el libro en papel va a morir. Nada de eso. Todo lo contrario, creo que pasará a ser un objeto de colección, con mejor calidad y mucho arte puesto en su producción. 

Así que como primera gran ventaja está que el Kindle te libera de lo físico. De cargar varios libros –un tomo en tapa dura de 700 páginas puede pesar sus buenos cientos de gramos– a llevar en un solo dispositivo todos los que quieras. Muy cómodo. ¿Has intentado leer un libraco de esos con una sola mano? Imposible. Con el Kindle lo puedes hacer.

Todo esto sin contar las ventajas que trae a la hora de ahorrar espacio en casa o ante posibles mudanzas. En mi caso muchos libros –que en su momento fueron una inversión significativa– quedaron por diversas mudanzas en distintas cajas. Dinero perdido.

2. El Kindle reduce muchos de los obstáculos a la hora de leer

La ergonomía de los libros físicos no es tan buena a la hora de leer con una sola mano (y éste es un libro liviano). Observen también el haz de luz en la página.

En todo este tiempo creo que ésta es la principal ventaja que pude encontrarle. El poder del Kindle está en ayudar a mantener el hábito lector.

Que no tengo el libro en el bolso, que me lo dejé en la otra mochila o en casa, que no hay luz, que el libro es muy grande o pesado, que la letra pequeña (pensemos en la gente mayor, por ejemplo) y muchos motivos más. Todo esto se soluciona con el Kindle.

Puedes llevar cientos de libros en unos pocos gramos, puedes leer con muy poca luz (incluso a oscuras) y a diferencia de leer en el móvil o en cualquier tableta, leer en el Kindle (o libros con tinta electrónica) no cansa la vista para nada

Además, para todos aquellos a los que les cueste mantener el foco y la atención en una actividad, al leer en el Kindle estamos a salvo de interrupciones y tentaciones (abrir tal o cual aplicación, revisar el correo, las redes sociales, etc.) 

A la hora de formar hábitos esto es muy importante.

3. El Kindle te ayuda a recordar y organizar lo leído

La función "X-Ray" del Kindle me gusta mucho: hace resúmenes automáticos de personajes y lugares del libro que estás leyendo.

Una de las cosas fundamentales por las que también dejé de leer libros en papel es lo difícil que resulta guardar y organizar las notas o pasajes que marco. A mi me gusta mucho escribir los libros, tomar notas y subrayarlos, y con el libro en papel esto es casi imposible. Para volver a ver una nota hay que ir al libro físico, buscarlo, reescribir el pasaje, etcétera. Es cierto que ahora hay muy buenas aplicaciones con OCR para hacer esto como Scanbot [$], pero es un incordio absoluto.

En un mundo donde los datos e información son clave, tener información en la que has invertido tiempo de forma “aislada” me parece perder un activo muy importante. En el Kindle todo lo que voy apuntado o subrayando queda guardado en un archivo de texto que luego utilizo para organizar las notas por libro, tema y autor.

4. El Kindle te ayuda a leer en otro idioma

Diccionario y traductor siempre disponible. Muy útil para los que leen o quieren aprender otro idioma.

Para los que leen en otro idioma (ya sea porque les gusta o están aprendiendo) el Kindle es de gran ayuda. Ante la menor duda sobre alguna palabra de tu libro puedes acceder a un diccionario y traductor para no perder ningún detalle. No hace falta ir a buscar un diccionario de papel.

5. Leer gratis “trailers” de libros

Si quieres probar y leer las primeras páginas de cualquier libro puedes hacerlo de forma muy sencilla. En el caso del Kindle (otras marcas también lo tienen) solo tienes que dar al botón desde la tienda y en pocos segundos ya puedes comenzar a leerlo. 

No todo es color de rosa: 5 cosas malas de leer en el Kindle



La mayoría de las cosas malas o negativas que veo del Kindle o libro electrónico son totalmente culturales y tiene que ver con haber sido criados con los libros en papel.

Nuestro cerebro está acostumbrado ya a muchas prácticas, rituales y costumbres que tenemos con él, y nos va a llevar mucho tiempo perderlas. 

1. El Kindle te desorienta. No sabes por dónde vas

Al leer un libro electrónico uno no sabe bien dónde está parado. No solo en términos de “principio, mitad y final” sino también en la estructura o índice del libro, si en el capitulo tres o en el veinte. Todas las páginas son iguales y resulta difícil orientarse. Si bien es cierto que los fabricantes fueron mejorando las interfaces para hacer este tema un poco más intuitivo, todavía no está bien logrado. La experiencia equivalente de mirar el libro físico o poner un marca páginas todavía no puede igualarse.

No obstante, como digo, es todo cuestión de tiempo y de costumbres. En este aspecto confieso que ya me estoy acostumbrando a decir que voy leyendo un libro por “el veinte por ciento”.

2. En el Kindle no puedes “hojear”

Otra experiencia física que es imposible llevar a lo electrónico. En el Kindle no se puede hojear un libro, recorrer con los dedos capítulos o echar un vistazo a las ilustraciones. A decir verdad lo puedes hacer, pero mejor no. 

3. La tinta electrónica es buena, pero no tan rápida

Hoy estamos acostumbrados a la rapidez del feedback de las pantallas de nuestros móviles. Lo cierto es que la tinta electrónica es mucho más lenta, más “aparatosa” y no es tan sensible al tacto. Esto provoca que cada vez que queremos avanzar pasar de página tarde unos milisegundos en funcionar, y muchas veces seleccionar un párrafo o frase para subrayar tarda un poco más que en nuestros teléfonos. No es molesto en sí, pero obliga en la mayoría de los casos a corregir con el dedo la selección.

4. Los libros pierden personalidad

He aquí otro gran problema del libro electrónico. Los libros son todos iguales. No se distinguen unos de otros. Ya de por sí pierden su tamaño, su peso, márgenes o diseño-, y salvo que cambies la fuente, todos te van a parecer lo mismo. Esto es algo a lo que cuesta acostumbrarse y las editoriales no han encontrado la forma de diferenciarse.

Leer revistas o cómics es muy difícil en el Kindle. No está pensado para esto. Observen la diferencia de tamaños.

Ni que hablar para libros con ilustraciones o cómics. Hay todavía una gran brecha en este tema.

5. Leer en el Kindle puede ser más caro

La verdad es que me estoy aventurando un poco, pero creo que leer en formato electrónico es más caro que hacerlo en papel. Si bien hay ofertas y planes como Kindle Unlimited, que permite leer miles de libros bajo una “tarifa plana”, lo cierto es que en el libro físico hay muchos ejemplares de saldo, liquidaciones y puestos de ofertas que nos ofrecen libros muy baratos y accesibles. Ni que hablar de los préstamos o las bibliotecas. Esto no pasa en los libros electrónicos, donde muchas veces prácticamente no hay diferencia de precio entre el digital y el impreso.

Un simple ejemplo: tres céntimos de diferencia entre un libro impreso y uno digital. Hay algo que no funciona.

Un simple ejemplo: tres céntimos de diferencia entre un libro impreso y uno digital. Hay algo que no funciona.

Al costo inicial del lector (Kindle arranca desde los €79,99 hasta los €289,99) hay que sumarle el precio de cada libro, los que todavía –al menos en España– no son tan baratos como deberían. 

Conclusiones


Luego de este año y medio con el Kindle, mi balance es muy positivo. Personalmente, me ha ayudado a leer más (¡pasé de leer unos 10 libros al año a casi 40!), a ser más organizado con lo que leo, a poder extraer de forma fácil pasajes y fragmentos de lo que fui leyendo y a construir ese hábito del que tanto hablé en este artículo. Es sólo sacar el Kindle y estar leyendo en cuestión de segundos. Todo esto hubiese sido más difícil –aunque no imposible– con el libro impreso.

Por lo tanto, no hace falta aclarar mucho más. Mi experiencia es totalmente positiva y puedo decir que estoy muy satisfecho leyendo con el Kindle.

Pero bueno, una última duda… ¿Es el Kindle una buena opción para todos? 

Yo creo que sí. Escucho mucha gente decir que “leer en una pantalla” no le gusta, que le parece incómodo, que no se acostumbraría. En esto hay algo de cierto, pero hay un mundo de diferencia entre leer en una tableta y en un Kindle o libro electrónico. Tampoco quiere decir que hay que dejar de leer en papel, todo lo contrario. Son experiencias complementarias.

Lo que les digo es que le den una chance, que lo prueben, que dejen el prejuicio. No pierden nada. Hay mucho por ganar. Se los digo por experiencia.▪︎

Los 36 libros que leí en 2016

Siguiendo con la costumbre que inicié en 2014 (y continué en 2015) llega ya diciembre y con él un momento que espero con muchas ganas: compartirles el balance de todo lo que leí durante el año.

El saldo que me deja 2016 es muy bueno: 36 libros leídos en 52 semanas, –unos 4 libros más que el año pasado– aunque lejos del objetivo de 40 libros que me había propuesto. La verdad es que no es algo que me pese, ya que como leo por placer no suelo autoexigirme mucho, pero sí que es cierto que a la hora de mantener una rutina es bueno ir marcándose objetivos e ir cumpliéndolos.

Aquí va la lista de los 36 libros de 2016 (en orden de lectura y con su calificación):

1. THE JAGUAR SMILE: A NICARAGUAN JOURNEY (Salman Rushdie) 

★★★★✩ – Luego de escribir Los versos satánicos, Rushdie se toma un descanso y parte a Nicaragua, invitado por la revolución sandinista de Ortega. El libro es una muy buena crónica con testimonios y descripciones de la realidad nicaragüense y la difícil tarea de hacer una revolución. Primer trabajo de no ficción de Rushdie. [$]

2. BACK IN THE USSR: HEROIC ADVENTURES IN TRANSNISTRIA (Rory Maclean)  

★★★★✩ – Rory MacLean y el fotógrafo Nick Danziger nos llevan de viaje por Transnistria, el único país que todavía no reconoce el colapso de la Unión Soviética. Allí conoceremos historias de gente que parece vivir en otra época y en un país aislado completamente del presente. Muy recomendable para quienes les guste la literatura y crónicas de viaje. [$]

3. VIVIAN MAIER: A PHOTOGRAPHER FOUND (John Maloof) 

★★★★★ – Uno de los mejores libros del año. John Maloof, un treintañero de Chicago encuentra en una subasta de garaje miles de negativos de uno de los talentos fotográficos del siglo XX: Vivian Maier. Interesado en conocer quién era esa mujer, comienza a investigar su vida y misterioso destino. [$]

4. STASI: THE UNTOLD STORY OF THE EAST GERMAN POLICE (John Koehler) 

★★★✩✩ – El Ministerium für Staatssicherheit –o más conocido por su nombre corto de Stasi–, fue la policía secreta más eficiente y letal de la guerra fría. En este libro, que por momentos se vuelve excesivamente técnico, Koehler cuenta la organización y forma de operar del escudo y espada del Partido Comunista de la Alemania Democrática. Si buscan historias de casos sobre la vigilancia estatal (como yo), este no es su libro. [$]

5. KAFKA ON THE SHORE (Haruki Murakami) 

★★★✩✩ – Multipremiada novela de Murakami que fiel a su estilo, entrelaza dos historias muy particulares hacia un gran final. Por un lado, la vida de Kafka Tamura, un joven que huye de forma repentina de la casa de sus padres; y por otro, la vida del anciano Satoru Nakata, discapacitado tras un confuso episodio durante la Segunda Guerra mundial. Ambos se encontrarán luego de miles de kilómetros para develar un misterio. Es quizá la novela más 'fantástica' que leí de Murakami, mucho más que 1Q84. Para muestra, solo basta saber que el viejo Satoru tiene la particular habilidad de hablar con gatos. [$]

6. ZINKY BOYS: SOVIET VOICES FROM THE AFGHANISTAN WAR (Svetlana Alexievich) 

★★★★✩ – Crudo relato de lo que les ha tocado vivir a los jóvenes soldados soviéticos en la guerra de Afganistán. Rápidamente uno puede darse cuenta que lo más duro no está en la guerra –absurda y fatal– sino en la tragedia de aquellos que pudieron regresar a una sociedad que ahora los ignora y esconde. [$]

7. CINCO ESQUINAS (Mario Vargas Llosa) 

★★★✩✩ – En este libro Vargas Llosa nos lleva a la Lima de los años noventa, amenazada por Sendero Luminoso y en pleno auge liberal de Fujimori. En el medio, un triángulo amoroso de la alta sociedad teñido por un chantaje de la prensa más amarilla. Se deja leer. [$]

8. LA PENA MÁXIMA (Santiago Roncagliolo) 

★★★★✩ – Enorme trabajo de Santiago Roncagliolo en este thriller político. La historia nos lleva hasta un suburbio de Lima, en 1978, donde ocurre un misterioso asesinato a plena luz del día y el robo de un bebé. No hay testigos del caso, pero el perseverante y valiente burócrata Félix Chacaltana decide investigar el crimen, que lo llevará hasta una verdad impensada. Muy recomendable. [$]

9. LITUMA EN LOS ANDES (Mario Vargas Llosa) 

★★★✩✩ – El cabo Lituma y su ayudante, el guardia Tomás Carreño, son enviados a un olvidado y remoto puesto policial en el medio de la cordillera de los Andes. Allí tienen que investigar la extraña desaparición de tres personas, que en un principio todos creen ser capturados por Sendero Luminoso. A medida que avanza la investigación se van conociendo detalles del caso que bordan lo irreal e imaginario, hasta llegar a un desenlace que sorprende. En este libro Vargas Llosa consigue muy bien hacernos sentir cerca de los personajes, al punto de no querer dejar de leer para no abandonarlos en aquel remoto y maldito lugar. [$]

10. SAPIENS: A BRIEF HISTORY OF HUMANKIND (Yuval Harari) 

★★★✩✩ – ¿Cómo hizo el homo sapiens para prevalecer ante el resto de los homínidos? ¿Porqué creemos en dioses? ¿Porqué tenemos dinero? ¿Qué consecuencias trajo alimentarnos de la forma en que lo hacemos? Un excelente libro que nos hace viajar miles y miles de años atrás para encontrar estas y otras respuestas. Recomendable. [$]

11. RUNAWAY (Alice Munro)

★★★✩✩ – Primer libro de relatos que leo de Alice Munro y la verdad me pareció bastante irregular. El libro comprende 8 historias de mujeres que por distintos motivos necesitan escapar de la situación en la que viven. Los que más me gustaron fueron Chance, Passion y Runaway. Pedro Almodóvar llevó al cine en su última película Julieta un relato de este libro. [$]

12. THE FIGHT (Norman Mailer) 

★★★★✩ – Tras la muerte de Alí este año, decidí leerme de una sola sentada la histórica y legendaria crónica de Mailer sobre su pelea con George Foreman de 1974. [$]

13. EL VUELO DE LA REINA (Tomás Eloy Martínez) 

★★★✩✩ – Desde hace tiempo que tenía ganas de leer a Eloy Martínez, y decidí empezar por esta historia. Un relato de amor enfermizo y tóxico entre un prestigioso periodista y su redactora que termina de la peor manera. Los personajes están bien marcados y la trama sabe enganchar. [$]

14. NOTHING TO ENVY: ORDINARY LIVES IN NORTH KOREA (Barbara Demick)

★★★★✩ – ¿Alguna vez se han imaginado cómo es vivir en el país más hermético del mundo? En este libro Barbara Demick hace un excelente trabajo de entrevistas y documentación para contarnos la dura vida de los norcoreanos bajo un régimen que los oprime. Historias terribles de abandono y desamparo. [$]

15. LA HORA AZUL (Alonso Cueto) 

★★★✩✩ – Adrián Ormache es un joven y prestigioso abogado al que no le falta nada: un buen pasar, una familia perfecta y un lugar en la alta sociedad peruana. Tras la muerte de su madre, limpiando algunas cajas, descubre una misteriosa carta que le revela un oscuro secreto sobre su padre, un alto mando militar afectado a la guerra contra Sendero Luminoso. Allí emprenderá una búsqueda sobre la verdad de una mujer que lo obsesiona. Esta novela fue reconocida en 2005 con el prestigioso Premio Herralde[$]

16. NIEVE (Orhan Pamuk) 

★★★★✩ – Esta novela nos narra la historia de Ka, un poeta turco que regresa a su país tras doce años de exilio político en Alemania. En vez de ir a Estambul decide ir a una remota ciudad de frontera entre Armenia y Georgia con dos objetivos: el primero, investigar una serie de suicidios de jóvenes musulmanas. El segundo, encontrarse con un viejo amor. Pronto el lugar entra en tensión política y una serie de acontecimientos le da un toque trágico a la historia. Es un libro para leer lentamente y entender las variables que cruzan a la política y la religión. [$]

17. PARIS-AUSTERLITZ (Rafael Chirbes) 

★★★★✩ – En esta novela Chirbes nos lleva al París de los años ochenta en una historia de amor entre dos hombres cruzada por el SIDA y las diferencias de clase. Corta, dura, implacable. [$]

18. SPUTNIK, MI AMOR (Haruki Murakami) 

★★★✩✩ – Una muy bonita novela de Murakami, mucho más interesante y menos 'fantástica' que Kafka en la orilla. Personajes muy íntimos, soledad y un final que lleva su sello. Recomendable. [$]

19. THE NEWS: A USER'S MANUAL (Alain de Botton) 

★★★★✩ – ¿Cómo entender a los medios? ¿Cómo leer los medios? ¿Qué nos quieren decir? Alain de Botton entra en una conversación desmenuzando las bases de la gran institución periodística. Muy recomendable para quienes trabajen en medios de comunicación o les interese una crítica al estado actual del periodismo. [$]

20. THE GAMES: A GLOBAL HISTORY OF THE OLYMPICS (David Goldblatt) 

★★★★✩ – Un excelente libro que nos cuenta la historia de los Juegos Olímpicos no desde su lado deportivo, sino más bien desde el costado político, económico y social. Extensamente documentado, deja entrever que la ambición no sólo la podemos encontrar en los deportistas. [$]

21. PIM, PAM, PUM (Alejandro Rebolledo) 

★★✩✩✩ – Un retrato de la Caracas de los años noventa en la que un trío de personas se ven envueltas en una fuga de ellos mismos, con sus bellezas y sus excesos. La historia a veces se torna un poco errática pero imagino que a todos los venezolanos les traerá recuerdos de una época intensa. [$]

22. RELATO DE UN NÁUFRAGO (Gabriel García Márquez) 

★★★★✩ – Un enorme trabajo de crónica de García Márquez para contarnos la historia de Luis Velasco, un náufrago que estuvo perdido en alta mar durante diez días sin víveres ni agua. Más allá de la historia de supervivencia, fue un texto que destapó casos de contrabando en la armada colombiana. Muy recomendable. [$]

23. LOS PICHICIEGOS (Rodolfo Fogwill) 

★★★★✩ – El clásico de Fogwill sobre un grupo de soldados a la deriva en la guerra de Malvinas, perdidos y envueltos en una convivencia donde se viven situaciones dignas del mejor realismo mágico. [$]

24. SE BUSCA UNA MUJER (Charles Bukowski) 

★★★✩✩ – Conjunto de relatos de Bukowski donde su alter ego, Harry Chinaski, hace lo que sabe hacer: beber, ir a las carreras de caballos y hablar de sus mujeres. Para quienes busquen literatura de Bukowski cumple, pero no es de lo mejor del autor. Hay bastante irregularidad en los cuentos (unos pocos buenos, el resto olvidables). [$]

25. SECONDHAND TIME: THE LAST OF THE SOVIETS (Svetlana Alexievich) 

★★★★★ – La obra definitiva de Alexievich, donde nos trae las voces de los que perdieron con el fin del comunismo en la Unión Soviética. Una crónica del colapso, donde se nota el desamparo, desilusión e impotencia de millones de vidas que vieron desvanecer la utopía del hombre nuevo socialista. Emocionante y conmovedor, todo un viaje a la psyche rusa. [$]

26. UNDERGROUND: THE TOKYO GAS ATTACK AND THE JAPANESE PSYCHE (Haruki Murakami) 

★★★✩✩ – En 1995 la secta Aum provoca un atentado con gas sarín en el metro de Tokio. Trece personas murieron y miles quedaron con secuelas del ataque. En este libro Murakami entrevista a los sobrevivientes y nos entrega un cuadro en el que podemos entender la personalidad y cultura japonesa. Una muy buena oportunidad de conocer a Murakami fuera del ámbito de la novela. [$]

27-mujer.jpg

27. LA MUJER DE LA LIBRETA ROJA (Antoine Laurain) 

★★★★✩ – Toda una sorpresa. Este libro cuenta la historia de Laurent, un librero cuarentón que una mañana, doblando la esquina, encuentra un bolso de mujer color malva. A partir de allí emprenderá un trabajo de detective –con situaciones tragicómicas– para dar con esa misteriosa mujer, sin saber que al final encontrará mucho más que una dueña. Logra emocionar y trasladarte hacia algún rincón de París a encontrar ¿o buscar? un amor. [$]

28. CHESS STORY (Stefan Zweig) 

★★★★✩ – Un barco zarpa desde Nueva York con dos pasajeros muy particulares, que a pesar de no conocerse, tienen muchas cosas en común. A ambos los une el ajedrez y un pasado de sombras, que irá revelándose a medida que se desarrolla el duelo en el tablero. Es un libro muy corto donde Zweig nos enseña todo su talento para lograr meter al lector en la historia de una forma tan rápida y profunda. [$]

29. WEAPONS OF MATH DESTRUCTION: HOW BIG DATA INCREASES INEQUALITY AND THREATENS DEMOCRACY (Cathy O'Neil) 

★★★✩✩ – Un muy buen libro para entender los peligros de dejar en las manos de los algoritmos y el Big Data muchas cosas de la vida cotidiana. Escrito por una quant arrepentida, nos devela porqué los algoritmos cerrados y opacos pueden hacer mucho daño a la igualdad, la democracia y la justicia. ¿Serán los algoritmos la nueva 'mano invisible' del siglo XXI?. Vale la pena leerlo. [$]

30. TODOS LOS FUEGOS EL FUEGO (Julio Cortázar) 

★★★✩✩ – Clásico libro de relatos de Cortázar publicado en 1966 que incluye perlas como Autopista al Sur, La salud de los enfermos, y el bellísimo El otro cielo, una auténtica obra de arte literaria que nos sitúa entre las galerías de Buenos Aires y París. [$]

31. CARTA DE UNA DESCONOCIDA (Stefan Zweig) 

★★★✩✩ – Un relato corto pero muy intenso de Zweig donde nos cuenta la historia de un escritor que un día, tras volver de viaje, recibe una carta de una mujer que no conoce pero que lo amó durante toda su vida. [$]

 

Y PARA EL FINAL... LOS 5 MEJORES LIBROS DE 2016
 

A decir verdad tuve muy buena suerte este año en la elección de los libros para leer ya que tuve pocas decepciones y abandonos –la media de calificación está entre los 3 y 4 puntos–. Pero ahora que vienen las vacaciones (tanto en el hemisferio norte como en el sur) me gustaría recomendarles los mejores 5 libros que leí durante este año (sin un orden en particular):

32. LA NOVELA LUMINOSA por Mario Levrero

★★★★★ – Un ejercicio literario fantástico. Un libro mitad diario, mitad ficción, donde Levrero nos pone en la piel de Jorge Mario, un escritor ¿alter ego? que decide contar en un diario su batalla por terminar de escribir una novela –La novela luminosa– para la cual le han dado una importante beca. La personalidad de Jorge Mario, con sus obsesiones, fugas y diletancias, conspira cada día para cumplir el objetivo. Jorge Mario termina siendo un antihéroe con el que uno se va encariñando a medida que pasan las páginas y a sostenerlo como un amigo en sus delirios, miedos y chifladuras.

Dice Jorge Mario,

Mi relación con la literatura es lo que puedo, apenas, permitirme; lo que, en realidad, los demás me han –hasta cierto punto– permitido. Para decirlo con palabras más duras y más exactas, escribir es más barato y menos peligroso, o más cómodo para mí. Soy perezoso y cobarde, además de pobre; debo, pues, resignarme a escribir y, todavía, dar gracias por ello.

Hay pasajes donde hay descripciones de los asuntos más triviales y domésticos –como ir a hacer la compra o dar un paseo por la calle– que dejan ver el talento descriptivo de Levrero:

Alguna relación hay entre esta mentalidad y el fin –y el principio– de siglo y milenio. Si no recuerdo mal, la fiebre por el ruido comenzó alrededor de 1995, con la publicidad y la música ordinaria en algunos supermercados, en los que yo me quejé y obtuve al principio algunos resultados, pero después ya no me hicieron caso y tuve que dejar de ir a los supermercados y hacer mis compras en comercios dispersos, y a todos los comercios de la avenida y sus alrededores, y a todos los bares y restaurantes y confiterías, y luego a los ómnibus (donde ahora hay también televisión) y a los taxis y finalmente a las calles. Debo decir que jamás oí de esos parlantes un tema musical que valiera la pena. Pero aunque los temas valieran la pena, la forma de imponerlos es intolerable, es puro fascismo, un fascismo asociado con una cultura subdesarrollada y oligofrénica.

Un libro diferente que seguro tendrá amantes y detractores, sin medias tintas. Imprescindible. [$]

33. THE SENSE OF AN ENDING por Julian Barnes

★★★★★ – Una novela muy emotiva que nos ayuda a reflexionar sobre el paso del tiempo y en la importancia de no dejar heridas abiertas en la vida. En este libro Julian Barnes nos relata la historia de Tony Webster y sus amigos de juventud, que en plenos años sesenta disfrutaban de largas charlas sobre filosofía, cultura y por supuesto mujeres. El tiempo –y aquí otra vez el protagonista del libro– los fue alejando y llevando por diferentes caminos, hasta que Tony, ahora ya jubilado, decide volver a cerrar una herida –y una culpa– que en su juventud dejó pasar.

A pesar de sus errores, la historia demuestra que Tony es una persona valiente y pone todo de sí para sacar esa espina que tras tantos años ya se le ha fijado al corazón, y que le suelta en la cara que la vida que creía que tendría, cuando joven, al fin de cuentas no es la que pudo conseguir. Conformarse con lo que se es, es a veces algo difícil de reconocer.

Average, that's what I'd been, ever since I left school. Average at university and work; average in friendship, loyalty, love; average, no doubt, at sex. There was a survey of British motorists a few years ago which showed that ninenty-five percent of those polled thought they were "better than average" drivers. But by the law of averages, we're most of us bound to be average. Not that this brought any comfort. The word resounded. Average at life; average at thruth; morally average. Verónica's first reaction to seeing me again had been to point out that I'd lost my hair. That was the least of it.

El sentido de un final –así su título en español, editado por Anagrama– ganó el prestigioso Man Booker Prize en 2011.

34. EL ADVERSARIO por Emmanuel Carrére

★★★★✩ – Una historia fascinante y un viaje a al interior de la mente de un mentiroso crónico, un impostor, un estafador, un asesino. Pero a la misma vez de un hombre que sufre, que está en una eterna tensión entre su ser y el que ha construido para mentir. En El adversario el autor narra la historia real de Jean-Claude Romand, un falso médico francés que asesina a su familia e intenta suicidarse para terminar con una vida de mentiras. Finalmente no consigue morir y es juzgado y sentenciado por sus crímenes, dejando estupefacta a toda Francia.

Aquí es donde entra Carrére, quien toma elementos de la realidad y de lo fáctico para llevarlos al terreno del relato literario. El producto final es una suerte de novela-realidad narrada en primera persona donde el autor no decide involucrarse en los tecnicismos del caso criminal, sino más bien en la mente del Romand mitómano, el experto en ocultar verdades, en armar personajes que lo terminarán arrastrando hacia el peor final. Hay cierta fascinación del autor por la personalidad del asesino, que lo va llevando a su propia esfera de distorsión de la realidad. 

Dice Carrére,

Retrospectivamente me percato de que enseguida le adulé adoptando aquella gravedad envarada y compasiva, viéndolo no como a alguien que ha hecho algo horrible, sino como a alguien a quien le ha sucedido algo espantoso, el juguete infortunado de fuerzas demoníacas.

Al terminar de leer este libro uno puede darse cuenta que El adversario no es otro más que él mismo, el Jean-Claude preso de la mentira, el que lucha por salir pero a la vez toma la decisión fatal de ceder ante su peor enemigo, él mismo. [$]

Sin saber de dónde vendría el primer golpe, sabía que el cerco comenzaba a estrecharse. Sus diversas cuentas bancarias pronto iban a quedar en descubierto, y no tenía ninguna esperanza de poder arreglarlo. Hablaban de él, se la tenían jurada (...) la mirada de Florence había cambiado. Jean-Claude tenía miedo (...) se comportaba como el rey de ajedrez que, amenazado por todas partes, sólo tiene una casilla libre: objetivamente, la partida está perdida, habría que abandonar, pero no obstante ocupa esa casilla aunque sólo sea para ver cómo va a capturarlo el contrincante.

35-soledad.jpg

35. LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS por Paolo Giordano

★★★★★ – Una historia de amor como pocas podrás leer. Narrada de una forma brillante, íntima y melancólica, Paolo Giordano –el hombre del boom de las letras italianas de los últimos años– nos trae la historia de Mattia y Alice, dos personas marcadas por una infancia traumática que están ¿predestinados? a estar juntos. Pero a su vez hay entre ambos una fuerza extraña que los rechaza y hace imposible conseguir ese amor que tanto necesitan.

Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos.

Emocionante y muy conmovedor. [$]

36. EL ESPECTÁCULO DEL TIEMPO por Juan José Becerra

★★★★★ – Hace mucho, pero mucho tiempo que no leía una novela tan ambiciosa. Y digo ambiciosa no por la calidad literaria –que la tiene– sino por el entramado de la historia, la riqueza descriptiva y la apuesta por una 'novela total'. En este libro Becerra nos lleva desde el mismísimo Big Bang hasta el año 2048 en un mosaico de situaciones, saltos y fragmentos en la vida de Juan Guerra, un hombre de Junín (una modesta ciudad de la provincia de Buenos Aires, en Argentina) y de su familia. Su relación con sus padres, amigos, mujeres y amantes quedan retratados en pequeños capítulos-fragmentos que llevan por título sólo el año en el que sucedieron.

A lo largo del libro hay pasajes sublimes, pizcas de realidades y situaciones que están narradas de forma magistral, como por ejemplo el momento del cumpleaños de un niño:

El cuchillo se hundió en la torta rodeada por los invitados, quienes se fueron retirando del círculo que habían estado formando, cada cual con su porción en la mano, mientras oían las explosiones de los corchos que rebotaban en la parra y veían derramarse la sidra en cascadas blancas como leche hervida.

Podríamos decir que el protagonista de la novela es el tiempo, el tiempo en sí mismo, ese flujo y río por donde la vida de todos está suspendida en la historia. 

Yo quería ver la Tierra como un todo. Y cuando la vi..., cuando la vi... Siempre supe que iba a ser imposible contar lo que había visto. Y lo que yo vi... Disculpen... Yo vi el tiempo. Humildemente, quiero decirles que el tiempo es un espectáculo que se puede ver. No puedo decirlo de otro modo. 

Lean por favor este libro. Es una obra maestra. [$]

Algunas curiosidades de las lecturas de 2016

  • Invertí la relación en tema de géneros: Siempre fui de leer mucho más no-ficción que ficción, y este año lo di vuelta. Leí mucho más novela y relato (60%) que ensayo (40%). 
  • Leí muchos más autores: 31 en total y no repetí tanto como el año pasado (que llegué a leer 7 libros de un mismo autor). En 2016 leí a Murakami en tres oportunidades; y a Alexievich, Vargas Llosa y Zweig en dos.
  • Equilibrio entre el inglés y el español: 19 libros en español y 17 libros en inglés (pero el español ganó mucho terreno este año, sobre todo por los autores latinoamericanos).  
  • El sesgo del género en los autores sigue muy marcado: El 75% de los autores que leí son hombres, y sólo 4 mujeres estuvieron en mi año lector (Munro, Alexievich, O'Neil y Barbara Demick)
  • Hay varios premios Nobel entre los leídos en el año: Svetlana Alexievich, Mario Vargas Llosa, Alice Munro y Gabriel García Márquez.
  • Los no terminados: Dos libros quedaron fuera de la fecha de "corte" en 2016. Los libros son Homo Deus [$] de Yuval Harari y Time Travel [$] de James Gleick. Serán las primeras lecturas de 2017.
  • Los abandonados: Este año abandoné dos libros que no consiguieron engancharme. El primero fue Stalin's Nose [$], de Rory Maclean y el segundo fue Creatividad S.A [$], de Edwin Catmull. 
  • Los no comenzados: dejé para 2017 sólo un libro: Superinteligencia [$] de Nick Bostrom. Un libro que tengo muchas ganas de leer pero quiero darle todo el tiempo que necesite. Será la lectura lenta y pausada de 2017.
  • El Kindle es el rey absoluto: 35 de los 36 libros los leí en formato digital, y sólo uno "en papel" (The News, de Alain de Botton, en una edición bellísima, por cierto). 

Para 2017 ya tengo una lista corta de libros para el primer trimestre, pero como siempre encantadísimo de conocer y recibir sus sugerencias :)

Brevísimo estado del podcasting

Allá por diciembre de 2014 escribía que los podcasts habían vuelto. ¿Qué pasó en estos dos años? ¿Hubo cambios, mejoras o retrocesos en el universo podcastero?

Allá por diciembre de 2014 escribía que los podcasts habían vuelto. El “efecto Serial” –el podcast que rompió todas las audiencias– supo traer nuevos aires a un formato que todavía sigue buscando posicionarse. ¿Qué pasó en estos dos años? ¿Hubo cambios, mejoras o retrocesos en el universo podcastero?

Vamos a hacer un brevísimo estado del podcasting tomando como referencia lo que había escrito hace poco menos de dos años. 

Acerca de los podcasts y los medios tradicionales

2014: ¿Qué harán los medios tradicionales (periódicos y revistas) con los podcasts? ¿Querrán capitalizar a sus redactores y analistas para pasar a un formato no escrito? Lo más probable es que los grandes periódicos no hagan nada, o cuando hagan algo, sea ya tarde. No obstante, creo que puede ser interesante ver movimientos y oportunidades para revistas de nicho o de estilo —como Rolling Stone, Esquire, Fast Company o Forbes— para dar un ejemplo.

2016: Pues bien, ¡predicción acertada!. Los medios tradicionales no hicieron nada. Y si algo hicieron, lo hicieron tan mal que pasó completamente desapercibido. Tampoco las revistas o medios de nicho están aprovechando (ni siquiera experimentando) con el formato. Es una pena, porque podrían ganar buenos espacios para sus productos y marcas.

Acerca de los podcasts y las grandes radios

2014: ¿Qué harán las radios? Yo creo que aquí son las convidadas de piedra en este nuevo momento. ¿Seguirán pensando en las grillas de programación y en los horarios fijos para sus programas? (…) Hasta ahora la mayoría se ha limitado a empaquetar sus shows y subirlos tal cual, aprovechando el tirón de su audiencia. Pero están dormidos, y creo que deberán despertar pronto porque más temprano que tarde deberán competir con producciones independientes —que exploten su creatividad— y otras de gente ligada a la radio —explotando su savoir-faire—.

2016: Creo que en este punto es donde podemos encontrar lo más interesante. Las radios “tradicionales” siguen empaquetando sus shows y programas en formato podcast y lo cierto es que les va bien. Al menos en España, –si observamos el ranking de podcasts más populares de iTunes– casi la mitad son shows de radio. Pero no se quedaron ahí. En el primer trimestre de 2016 el Grupo Prisa lanzó con bombos y platillos Podium Podcast, su propuesta para entrar de lleno en este mundo con una programación muy interesante que mezcla producciones de ficción como El gran apagón y Club del Terror o recuperación de archivo (algo a lo que las radios pueden sacarle mucho valor) como Grandes entrevistas. También vemos que gente ligada a la radio está –efectivamente– explotando ese conocimiento y haciendo crecer sus redes de podcasts, como es el caso de Posta.fm.

Los podcasts y los medios digitales

2014: ¿Qué harán los medios puramente digitales? ¿Se sumarán al carro?. Yo creo que sí. Lo que los diferencia del resto de medios es que entre su audiencia hay una cuota más alta de gente joven —a los que el marketing llama millennials— y deberán arriesgar. Humor y ficción ultra breve podrían ser buenos tópicos. Ya se rumorea que Buzzfeed tendría una persona a cargo de un posible servicio de podcasts, y creo que va a motivar a muchos a seguir esos pasos.

2016: Aquí no hemos acertado y el panorama es un poco más tibio. Buzzfeed sí que lanzó su servicio de podcasts pero pocos medios lo siguieron. Los que ya los tenían (como Vox o The Verge) siguen produciéndolos, pero el posicionamiento en la oferta total de contenidos del medio es menor. En español las apuestas por medios digitales en el podcasting fueron marginales o más bien nulas. La oferta crece, pero gracias a los podcasters amateurs.

Sobre los podcasters

2014: ¿Qué harán los podcasters? Hoy, técnicamente es posible grabar un podcast desde el micrófono de tu computadora o desde el teléfono, pero en este formato la calidad cuenta, y mucho (…) en definitiva, no queda otra que poner muchas horas y trabajo en el producto.

2016: En este punto tenemos que decir que la calidad ha crecido bastante y es un buen signo. No sólo en el aspecto fundamental del podcasts –que es el audio– sino también en las notas, portadas, producción y guión de los episodios. Se notan los esfuerzos de profesionalización de los programas. 

Sobre los oyentes

2014: Por último, pero no menos importante, ¿Qué harán los oyentes? ¿Lo tomarán como un revival o se engancharán verdaderamente al formato? En este punto tengo mis dudas. Creo que hay que ver en 2015 como se mueven las radios y los servicios de streaming y ver si pueden potenciar la tracción integrando oferta de contenidos. Eso va a ser clave para consolidar este tirón. Veo difícil (salvo con algún caso excepcional como Serial) que de manera orgánica salga un bombazo. Pero todo puede pasar :)

2016: Vamos a ver, otro “bombazo” como Serial no hubo, y recién hace unos meses Spotify agregó oferta de podcasts en su aplicación móvil. Creo que hay mucha más gente que escucha podcasts (aunque el volumen de búsquedas parece haberse enfriado) pero todavía sigue siendo algo de nicho. La integración de iOS y Android en los coches (donde mucha gente pasa horas yendo al trabajo) tampoco tomó mucho vuelo.

Para terminar, vamos a hacer un balance muy breve sobre lo que veo –como un simple oyente– en el panorama podcastero. 

Lo bueno

  • La oferta de podcasts sigue creciendo (sobre todo en español) y los hay sobre prácticamente cualquier cosa. Seguro habrá alguno que sea de tu interés en los directorios de Ivoox o iTunes. 
  • La calidad de los programas es cada vez más alta, y no sólo en el sonido, sino también en la producción. Esto los hace más «escuchables», ya que son más cortos, agrupados en temporadas y con un guión más estructurado. El podcasting en español ya se ha profesionalizado
  • Los podcasts están entrando en otros terrenos, como la ficción, y eso es una buena noticia. Tras los años se ha pasado del formato “reunión de tres amigos” a producciones más complejas.
  • De a poco se van abriendo más canales para nuevos oyentes. Spotify ha incorporado una sección de podcasts desde su app móvil y Audible lo está haciendo desde el mundo editorial con los audiolibros.

Lo malo

  • Sigue siendo todavía algo difícil encontrar buenos podcasts –al menos en español–. iTunes permanece como el punto central de descarga y se hace engorroso encontrar nuevos programas.
  • Sigue siendo un medio de nicho. A pesar de que hay más gente escuchando podcasts todavía no pudo posicionarse como un canal fuerte. Habrá que seguir esperando.
  • La monetización de los programas –puedo presumir– continúa siendo difícil o prácticamente imposible.
  • El aprovechamiento transmedia de los programas podría mejorar. Si bien las redes de podcasts tienen sus propias apps (imagino para poder tener mejores métricas y hasta incluso ofrecer más publicidad) no me parecen útiles y no van más allá de eso. Se ve poco contenido cruzado entre las distintas plataformas (programa y redes sociales). 

Bonus track: 5 podcasts que recomiendo

¿Cómo vamos a escribir sobre podcasts y no recomendar ninguno? Aquí les dejo cinco programas que recomiendo escuchar ya mismo en su reproductor favorito.

  1. Radio Ambulante, el que es –para mí– el podcast mejor producido en español. Casos e historias de toda Latinoamérica contadas por sus periodistas e investigadores. Impecable.
  2. Witness, un podcast producido por la BBC que me gusta mucho. En cada episodio –todos muy cortos– relatan un hecho histórico trascendente en la voz de personas que estuvieron allí. 
  3. El gran apagón, Gran experimento de Podium Podcast, la red del Grupo Prisa. Una suerte de “radioteatro” en la que se nos cuenta la historia de un apagón que deja a todo el planeta sin energía durante más de ochenta días. 
  4. Señaladores, un programa de la red Posta.fm sobre libros (casi como un club de lectura) en el que la dupla de conductores se complementa muy bien y es el punto ganador. Espero que haya nueva temporada durante el resto del año. 
  5. Perspectiva, muy buen podcast sobre economía y negocios de la red Emilcar FM. Usualmente no suelo escuchar podcasts sobre estos temas, pero el enfoque de este programa me gusta mucho: cada episodio es un “caso de análisis” sobre una empresa de éxito. Didáctico, claro y simple.

Cinco Esquinas: regreso para Vargas Llosa

Un libro redondo que nos lleva al Perú de los años 90 y donde se discute el rol del periodismo 'amarillo'

 

★★★★✩ – Solo me llevó unos pocos días terminar de leer Cinco Esquinas [$], el último libro de Mario Vargas Llosa, y la verdad es que me gustó mucho. Cinco Esquinas, editado por Alfaguara, es de esos libros en los que te das cuenta que detrás hay un premio Nobel, porque no le sobra nada. Y ahí está la virtud. Todo está en su justa medida: los personajes principales, el ritmo, la trama, los secundarios y el twist final para cerrar el libro. Leer a Vargas Llosa es un placer, y mucho más cuando incluso a sus ochenta años se anima a volver con escenas eróticas en sus historias.

Cinco Esquinas tiene como trama dos ejes bien marcados que se irán mezclando a lo largo de los capítulos. Por un lado, la relación amorosa entre dos mujeres, ambas esposas de empresarios influyentes y poderosos del Perú que ven envueltos en un escándalo; y por otro, el mundo del periodismo ‘amarillo’ que como títere del poder político destapa o inventa dramas sexuales de políticos opositores. Estas dos historias suceden en algún tramo de los años 90, durante la presidencia de Alberto Fujimori y donde Sendero Luminoso sembraba el terror en el Perú.

La crítica seguramente dirá que se trata de un “libro menor”, algo que resulta obvio si se lo compara con obras pasadas –y consagradas– como Conversación en la Catedral o La casa verde, pero Vargas Llosa a sus 80 años ya no tiene que demostrar nada a nadie, sobre todo cuando nos presenta un libro ‘redondo’ como Cinco Esquinas, que como digo, tiene esa extraña virtud de no sobrarle nada. ◼︎

Los chicos de la guerra

'Zinky Boys', de Svetlana Alexievich, es un crudísimo relato de la aventura militar soviética en Afganistán

★★★★✩ – Solían hacerlo por las noches, aunque también podía pasar a plena luz del día. Una pareja de oficiales del ejército soviético golpeaban a la puerta y preguntaban por los padres del soldado. Sin más preámbulos que un saludo seco y formal, les entregaban una bolsa con pertenencias y dentro de una caja de zinc –sellada y soldada– el cuerpo de su hijo. En un país donde hasta la muerte de un hijo era un secreto, resultaba muy difícil comprender los motivos de una guerra.

Así entregaba el ejército soviético a sus soldados caídos en la guerra de Afganistán. En los mismos portales de las casas, envueltos en un cofre de zinc. De allí tomó Svetlana Alexievich el título de su libro, Zinky Boys: Soviet Voices from the Afghanistan War [$]

Si lo que habíamos leído en Voces de Chernóbil [$] costaba digerirlo, imagínense relatos de chicos contando el infierno de una guerra. Alexievich recoge testimonios de soldados, médicos, voluntarios, familiares y militares que participaron de la invasión soviética a Afganistán en los años ochenta. Y lo crudo no está en lo que el autor escribe, sino en que el relato es de quien mismo lo sufre, sin recortes. Las madres, las esposas, los que volvieron, los que perdieron a sus amigos.

Ni bien comenzar Alexievich deja claro (la traducción es mía)

Mi objetivo es describir los sentimientos sobre la guerra en lugar de la guerra en sí misma.

Lo crudo de este libro:

En el medio del camino vimos a una joven afgana arrodillarse al lado de su niño muerto, llorando y gritando. Pensaba que solo los animales heridos eran capaces de gritar de aquella manera.

Y así continúa, como lo hizo en Voces de Chernóbil, donde no hay un orden cronológico sino una sucesión de relatos sueltos que no tardan en retratar una guerra absurda (¿hay acaso alguna guerra que no lo sea?): el hambre, el calor, la desilusión, el miedo, la miseria, los abusos. Retazos de realidades y sentimientos muy duros.

Donde, por ejemplo, se crece muy de golpe:

En Afganistán la noche cae como una cortina. En un momento es de día, y en otro es ya la noche. Un poco como yo, que era un niño y aquí me convertí en hombre, así, de una vez. Esto es lo que la guerra hace en ti.

Y la muerte deja las imágenes más crudas:

Otro de mis compañeros tuvo una muerte lenta. Quedó tirado en el piso y empezó a nombrar todo lo que podía ver, y a repetirlo como un niño que recién aprende a hablar: ‘Montañas… árbol… pájaro… cielo…’ hasta que llegó el final.

Pero los sentimientos humanos afloran:

Pasé el año nuevo con Sasha en un operativo. Apilando en forma de pirámide unos fusiles hicimos un árbol de navidad, y hasta colgamos unas granadas como si fueran regalos. Escribimos ‘Feliz Año Nuevo!!!’ con pasta de diente en un lanzacohetes, y por algún motivo pusimos tres signos de exclamación.

Y como en toda guerra, está también el desconsuelo de los sobrevivientes, que vuelven al olvido y la marginación:

Éramos una gran familia allí, pero ya intuíamos que al regresar a casa seríamos una generación perdida y olvidada.

A medida que iba pasando las páginas no pude evitar trazar un paralelo con las historias de los excombatientes de la guerra de Malvinas –que enfrentó a Argentina y el Reino Unido en 1982–. Gran parte de los soldados soviéticos asignados a Afganistán eran jóvenes. Chicos de 18 a 20 años, con poca formación militar y de zonas frías (Ucrania, Bielorrusia, Lituania) que tenían muchas dificultades en adaptarse al clima desértico y caluroso de Afganistán. Algo parecido sucedió con los argentinos –de la misma edad– que fueron desde regiones del norte yla Mesopotamia (con un clima caluroso y húmedo) al frío antártico del Atlántico sur. 

Es obvio que las circunstancias y los conflictos son diferentes (la invasión soviética a Afganistán duró casi diez años y la guerra de Malvinas unos pocos meses) y que los roles están invertidos (en este caso la URSS entró al conflicto como superpotencia y la Argentina como un país del tercer mundo) pero si vamos a las historias y los relatos, es escalofriante el paralelo que uno puede trazar. La vergüenza de los que regresan, su marginación y caída en la depresión o las adicciones, la indiferencia de una sociedad que sigue su vida como si nada pasara.

Porque como pasó en Malvinas, las guerras también pueden perderse en casa. Así lo dice un veterano:

¿Quién dice que perdimos la guerra? Aquí es donde la perdimos, aquí, en casa, en nuestro propio país.

La misteriosa Vivian Maier

De cómo una compra de garage descubrió uno de los talentos artísticos del siglo XX

John Maloof era un treintañero de Chicago que quería poner en valor la historia del Portage Park, el barrio de su infancia. Decidió que la mejor manera de hacerlo era escribiendo un libro, y además de entrevistas, testimonios y recogida de archivos históricos, necesitaría encontrar suficientes imágenes de época para mostrar la transformación del distrito tras los años. 

Uno de los tantos lugares donde decidió buscar fotografías fue en mercados de pulgas, subastas y ventas de garage –para lo que tiene un olfato “de familia”, según él– y por la módica suma de 380 dólares se hizo con un lote de varias cajas con negativos y pertenencias de una misteriosa mujer que había retratado su barrio. 

Al regresar a casa hizo una inspección del material y rápidamente pudo identificar lugares conocidos en las fotografías, aunque pudo percibir algo más. No sabía todavía lo que era, pero intuía algo especial en ellas. Tras escanear decenas de negativos iba notando la calidad de las imágenes, las tomas y los retratos. Pero necesitaba ayuda para poder desentrañar este misterio.

Abrumado por la cantidad de material para clasificar (unos 30 a 40 mil rollos) en octubre de 2009 decidió buscar consejo en Internet. Publicó un post en uno de los grupos de fotografía urbana de Flickr (que aún sigue online) y preguntó a los foreros “¿Hey, qué creen que puedo hacer con esto?”.

La respuesta fue inmediata y contundente: el valor artístico de las fotos era increíble y no quedaban dudas de que en ese garage se había encontrado el trabajo de una de las fotógrafas urbanas más importantes del siglo XX: Vivian Maier.

Desde ese momento la curiosidad por saber más de esa mujer se volvió una obsesión. Dentro del lote comprado en la subasta había cientos de papeles, recibos, ropa, recortes de periódicos y hasta una caja con sus sombreros, pero poco había sobre su vida, su familia y pasado. ¿Quién era esa mujer? ¿Cuáles eran los motivos de su compulsiva forma de fotografiarlo todo? ¿Porqué murió en el total olvido?

* * *

Vivian Dorothy Maier nació en el barrio del Bronx, Nueva York, el 1 de febrero de 1926. Como cualquier niño criado durante la Gran Depresión, pasó muchas necesidades y tuvo una infancia dura. De su familia se conoce muy poco –su madre era francesa y su padre austríaco– y de pequeña viajó varias veces a Francia, al hogar de su familia materna, para luego regresar a los Estados Unidos a comienzos de la década del cincuenta. 

Vivian, o Miss Maier, como prefería que la llamaran, comenzó a trabajar en una fábrica de ropa donde las jornadas eran largas y la paga muy mala. Pero lo que más le molestaba no era el ambiente y el magro salario, sino el no poder estar fuera, al aire libre, en contacto con el mundo exterior. Por eso decidió dejar la fábrica y convertirse en nanny, una cuidadora de niños para las familias de buen pasar de Chicago. Este trabajo le aseguraba un techo, comida y la posibilidad de poder salir fuera a tomar fotografías. 

Tanto su personalidad –excéntrica y reservada– como su aspecto –flaca, alta y desgarbada– hizo de Maier una persona rara pero hasta cierto punto querible. En ella todo parecía de otro tiempo. Su vestimenta (blusas, vestidos y botas), la forma de caminar o su acento al hablar llamaban inmediatamente la atención. Todos los que la conocieron coinciden al recordarla: Maier jamás se despegaba de su cámara. Siempre colgaba de su cuello. 

Como podemos ver en parte de su obra*, la mentalidad de acumuladora compulsiva la solía obligar a tomar fotos de todo, hasta del interior de los botes de basura. A través de su Rolleiflex de formato medio y doble lente (esas que tienen el disparador en el lado frontal, y el visor en la tapa superior) capturó miles y miles de instantáneas urbanas y retratos. A través de ellas podemos observar hoy el mundo de Maier y su forma de relacionarse con su entorno, las cosas que llamaban su atención, curiosidad o sorpresa. Su ojo es lo que la hace diferente y donde reside su arte. Porque ante todo, la fotografía es el arte de observar. 

El talento artístico de Maier resulta innegable, y en sus fotografías puede advertirse una capacidad técnica magistral: encuadre, iluminación, perspectiva, equilibrio y expresividad. Todas logran transmitir emotividad, aún en el retrato de situaciones o personajes nada agradables. Toda la obra de Maier es una suerte de viaje caleidoscópico por los Estados Unidos de fin de siglo, y según expertos, se encuentra a un nivel de grandes de la fotografía americana como Robert Franck o Diane Arbus.

Gracias a la publicación de libros como Vivian Maier: A Photographer Found ($), donde relata toda la historia de su hallazgo y detalles técnicos sobre su obra; Vivian Maier: Self-Portraits ($), con una selección de sus autorretratos, Vivian Maier: Street Photographer ($); exhibiciones en distintas partes del mundo y al poder de Internet pudo convertir a Vivian Maier en el ícono fotográfico de los últimos años. Para Maloof esto es solo una parte del reconocimiento que debería tener como artista.

Además de los tres libros publicados, John Maloof cuenta toda esta historia en Finding Vivian Maier, un vídeo documental donde recoge testimonios de personas que la conocieron y sobre sus viajes a Saint-Bonnet-en-Champsaur, el pequeño pueblo de pastores en Francia donde su madre había nacido. La cinta ha sido nominada como Mejor Documental en los premios Oscar y BAFTA.

* * *

La historia de Vivian Maier es la historia de una gran artista, que por algún motivo que no conocemos, decidió permanecer fuera de los reconocimientos y de la vida pública. Maier decidió no compartir su obra con nadie – hasta incluso se encargó de mantenerla bajo llave allí donde vivió– y eso la hace aún más cautivante. A pesar de que apenas se puede husmear en su vida, sabemos que como todo artista tenía algo de rebelde. Su condición de mujer, por siempre soltera, rara, periférica –a las élites culturales e intelectuales– no la hacían creíble. ¿Cómo una cuidadora de niños iba a poder convertirse en una fotógrafa de fama?

Luego de haber leído los libros y visto el documental me pregunto: ¿Qué hubiese pasado si Maloof no encontraba esos negativos en aquel garage? Seguramente nos habríamos perdido de conocer a alguien con mucho talento. Y eso hubiese sido una gran pena. Pero inmediatamente me vienen más preguntas, como la de imaginarme a Maier hoy, en plena era de smartphones e Instagram: ¿Sería famosa? ¿Podrían sus fotos sobresalir entre tanta selfie y vídeos de gatitos? ¿Cómo enfrentaría una época en la que la fotografía es más que nada un acto público, un «ser para los otros» que uno privado?  

Lo más probable es que hoy estemos rodeados de fotógrafos del talento de Vivian Maier y no lo sepamos. Están ahí, en medio de todo el ruido, esperando su momento. Quién sabe. Será cuestión de que el azar, dentro de unos tantos años, cruce a alguien con un arrumbado datacenter o un viejo teléfono móvil sin dueño, con un tesoro dentro por ser descubierto. ◼︎

(*) Nota: Puede parecer un poco raro hablar sobre una fotógrafa sin ilustrar el artículo con parte de su obra. Mientras redactaba esta nota contacté con el equipo de la colección Maloof para solicitar la autorización correspondiente pero aún no obtuve respuestas.

Deutschland 83, una serie que nos lleva a lo más caliente de la Guerra Fría

¿Podrá un espía novato evitar una guerra nuclear?

Estos días terminé de ver la serie Deutschland 83 (★★★★☆) que en tan solo ocho episodios nos cuenta la historia de Martin Rauch (Jonas Nay), un joven guardia de frontera de la República Democrática Alemana (RDA) que es reclutado por su tía y agente Lenora Rauch (gran papel de Maria Schrader) para infiltrarse en Occidente. La misión de «Kollibri» será recoger información sobre los planes militares de la OTAN, sobre todo la localización de misiles para disuadir a la Unión Soviética y el bloque del este, a la vez de ayudar a que su madre consiga un lugar en una lista de transplantes. Para cumplir con este encargo Martin debe pasar por un corto pero intenso camino de aprendizaje como espía, que incluye mucha violencia, intriga y cuestionamientos sobre sí mismo y el país que supuestamente está defendiendo.

La serie tiene una producción magnífica y hay dos elementos que me resultaron muy interesantes en la historia: en primer lugar consigue transmitir el increíble sentido de paranoia nuclear de la Guerra Fría –que Reagan y Brezhnev mediante– tiene a todos locos. El temor de una guerra de destrucción masiva preocupa sobre todo a los alemanes, orientales y occidentales por igual, ya que por ubicación geopolítica serían los más perjudicados ante un conflicto (y esto me hace hoy entender un poco mejor a los coreanos del sur). Por otro lado, Deutschland 83 nos enseña muy bien las técnicas de manipulación psicológica de la Stasi a sus ciudadanos, donde todos son informantes del gobierno. Al final del día uno termina sin poder confiar en nadie, y hasta incluso en dudar de sí mismo, como sucede con el protagonista. Esto hizo del régimen de la RDA –como mencionan algunos expertos– en la mayor maquinaria de vigilancia y control jamás conocida. 

Pero Deutschland 83 no es solamente una muy buena historia. El lado estético de la serie también está muy bien logrado: desde las localizaciones –que incluyen edificios y despachos reales de la época–, hasta el vestuario y la fotografía, donde uno puede advertir desde los encuadres en qué lado del muro está ocurriendo la historia. La música merece una mención especial, que incluye íconos del synth pop de los ochenta como Bowie, New Order, Eurythmics, Duran Duran o Nena, con el 99 Luftballons que por supuesto no podía faltar.

Deutschland 83 es la primera serie alemana en emitirse en los Estados Unidos –en idioma original, con subtítulos– con una muy buena recepción de la audiencia, todo un acierto para Sundance TV. La producción de una segunda temporada aún no está confirmada, aunque Hollywood Reporter estima que sí podría haber posibilidades y que se llamaría Deutschland 86 –llevando la trama tres años hacia adelante– para concluir con una tercera temporada ubicada temporalmente en 1989, ya en la víspera de la caída del muro de Berlín.

Si les interesan las películas sobre la ex Alemania Oriental pueden ver la magnífica La vida de los otros (Das Leben der Anderen, premiada con un Oscar), Barbara (que ya hemos reseñado), la tragicómica Goodbye Lenin! o la adrenalínica El túnel (Der Tunnel). Desde el lado de los libros, les recomiendo leer Stasiland (con testimonios e historias de detenidos) o Stasi: The Untold Story of the East German Secret Police, escrito por John Koehler, quizá el análisis más exhaustivo de la «espada y escudo» del régimen. 

En España la serie puede verse por Movistar TV. Porque no sólo de Netflix viven los seriéfilos. ■