El aislamiento internacional de la Argentina

Dice Joaquín Morales Solá:

“Bachelet le ha perdido el afecto que le tuvo. Tabaré Vázquez no pagará más precios políticos para acercarse a Kirchner. Alan García se ha despojado de la histórica sensibilidad de los presidentes peruanos por la Argentina. El propio Evo Morales suele mirarlo desafiante al presidente argentino. Vicente Fox había decidido que México ingresara en el Mercosur por la puerta argentina, pero al final no tuvo más remedio que hacerlo por el postigo que le abrió Brasil. Kirchner se va quedando sin amigos.

El Presidente se queja de que algunos argentinos descubren siempre la razón en los que están afuera y nunca en él. Las cosas son como son y la pregunta que corresponde hacerse es si todos los que están afuera se han equivocado con la Argentina de Kirchner.

Kirchner sólo tiene una buena relación con Lula, producto de la paciencia oceánica del presidente brasileño. Muchas veces, en los años recientes, la paciencia de Lula pareció a punto de colmarse. Pero el líder de Brasil tiene objetivos estratégicos y no permite que ninguna contingencia los enturbie.

Kirchner hace exactamente al revés: tiene objetivos estratégicos relegados por las circunstancias internas, que nunca son otras que las cifras de las encuestas y las elecciones presidenciales para dentro de un año y tres meses. En esa elección remota aún está el eje de su gestión.

Kirchner tiene también una excelente relación con el venezolano Hugo Chávez, un socio rápido y eficaz. No es generoso, porque hace buenos negocios con la Argentina. Pero su sistema político (personalista, más preocupado por satisfacer a los militares que a los políticos) le permite despachar en horas los pedidos de Kirchner. El problema no es la buena relación de Kirchner con Chávez, sino el hecho de que sea la única buena relación de Kirchner en la región. Aun así, con Chávez ha tenido también algunas frialdades, que se apuró en caldear”.

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