El viaje de las manos del Che

Interesante nota publica El País sobre el largo periplo de las manos amputadas de Ernesto Guevara hacia Cuba, años después de su muerte.

Coronel era parte de un intrincado plan para hacer llegar a La Habana las manos del Che. El Ejército boliviano se las había amputado después de su ejecución, dos años antes, para tener una prueba de su identidad. Después, las manos habían ido a parar al dormitorio del ministro del Interior de Bolivia, Antonio Arguedas, que las había escondido debajo de su cama, en un bote con formol, dentro una urna de madera, “con terciopelo rojo y un acabado muy elegante”, según su propia descripción.