La diplomacia corporativa de Google, puesta a prueba en China

Ya nos referimos en algún tiempo a las prácticas de censura, control y bloqueo de información en las redes electrónicas en China. No es en absoluto novedad y es fuente de preocupación en todo el mundo los sofisticados métodos de filtrado y control que operan constantemente para mantener el “Great Firewall of China”.

Ahora bien, la situación pasó ya a mayores porque se detectaron ataques hacia cuentas de correo electrónico de gmail de varios activistas de derechos humanos y de libertad de información desde China, presumiblemente vinculados al gobierno, para tareas de inteligencia y vigilancia.

Al respecto, hoy publica el Google Public Policy Blog una fuerte declaración de la compañía sobre el tema en la que se manifiesta que replanteará su situación y operación en el país, sujetándola a poder brindar información completa y sin censura en el buscador.

These attacks and the surveillance they have uncovered–combined with the attempts over the past year to further limit free speech on the web–have led us to conclude that we should review the feasibility of our business operations in China. We have decided we are no longer willing to continue censoring our results on Google.cn, and so over the next few weeks we will be discussing with the Chinese government the basis on which we could operate an unfiltered search engine within the law, if at all. We recognize that this may well mean having to shut down Google.cn, and potentially our offices in China.

Tal como lo señala Enrique Dans, esta decisión es una apuesta fuerte (imagínense que el mercado chino no es en absoluto menor) pero que está respaldada por los años de soft power que viene ejerciendo en el país, como empresa innovadora, abierta y transparente, sobre todo para los emprendedores, intelectuales y sectores liberales en China. Que una empresa del carisma y potencial de Google abandone China podría generar una imagen muy negativa para el gobierno, que venía desde los Juegos Olímpicos manteniendo una postura al menos discursivamente abierta hacia Occidente.

En las próximas semanas se definirá la situación, que imagino será positiva. En cualquier caso, ya la declaración oficial pone un toque de atención y respaldo al trabajo que vienen haciendo muchísimas organizaciones y académicos sobre los controles y vigilancia de la red en China.

Por último, sólo aclarar una cosa que evidencia el cambio de los tiempos: Antes, ante un conflicto o rispidez sobre derechos humanos se retiraban las embajadas y los cuerpos diplomáticos. Hoy lo hacen también las empresas, quizá aún con mayor impacto y credibilidad pública.