La muerte en Venecia, de Thomas Mann

 
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LA MUERTE EN VENECIA

por Thomas Mann

Título original: DER TOD IN VENEDIG
Editorial: POCKET
Primera edición: 1912
Páginas: 192

 

Tenía ganas de leer esta historia clásica de Thomas Mann.

El argumento de la obra y sus escenarios son muy simples: Gustav von Aschenbach es un maduro y famoso escritor alemán que viaja a Venecia en busca de inspiración y tranquilidad. Durante un paseo por la playa conoce a Tadzio, un joven que lo deslumbra por su gracia y belleza, sin darse cuenta que se convertirá en su obsesión más profunda.

Así es Tadzio, según Mann:

Su cabello, rubio, de miel, se adhería en rizos húmedos a sus sienes y su cuello; el sol hacía brillar el vello de la parte superior de la espina dorsal; destacábanse claramente bajo la delgada envoltura el fino dibujo de las costillas, la uniformidad del pecho. Sus omóplatos eran lisos como los de una estatua; sus rótulas brillaban, y sus venas azulinas hacían que su cuerpo pareciese forjado de un fino material translúcido. ¡Qué disciplina, qué exactitud de pensamiento expresaba aquel cuerpo tenso y de juvenil perfección.

La novela se desarrolla entonces alrededor del conflicto interior de Gustav y su batalla por controlar sus deseos hacia Tadzio, que ignora el drama por el que pasa su admirador. Mientras Gustav va siendo consumido por este deseo que no puede materializarse en algo más que observar a Tadzio, la ciudad se va tornando poco a poco incapaz de ocultar la tragedia que surca sus canales: una epidemia de cólera que lo arrasará todo.

La obra está llena de alegorías y entre otras cosas refleja lo conservador de la élite burguesa de principios del siglo XX. En relación a esto último, creo que el gran tema de este libro es el resguardo de las apariencias. Por un lado, la de Gustav, que batalla contra sí mismo para no manifestar su deseo y pasión por Tadzio, y por otro una Venecia –en apariencia candente y romántica–, que esconde un lado putrefacto y mortal.

 

Valoración: Muy recomendable. Mann sabe cerrar una grandísima historia con solo dos personajes y dos escenarios. Aunque cuidado: quienes busquen acción y ritmo este libro les puede parecer el más aburrido y lento del mundo. A Mann, como a Nabokov, hay que leerlos despacio.


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