Lacrónica, de Martín Caparrós

 
15_Lacronic.png
 

LACRÓNICA

Por Martín Caparrós

Editorial: CÍRCULO DE TIZA
Primera edición: 2016
Páginas: 616

 

★★★★★ –  Una obra maestra del ¿mejor? cronista vivo en español. Lacrónica es un compendio de reflexiones sobre el género y la labor del cronista (su arte y oficio) que se complementa con una selección de crónicas de Caparrós desde distintos lugares del mundo. Con este libro se puede viajar hasta el Chapare, centro de producción de la hoja de coca en la selva boliviana, a Belgrado para saber lo que se siente vivir un bombardeo aéreo, hasta La Habana, para saber cómo no se debe conquistar a una mujer, o hasta Sri Lanka para saber cómo se puede vivir en un lugar que tolera comprar un niño por monedas.  

Dice Caparrós:

Quizá la definición de la lacrónica que más me gusta es una que no he escuchado todavía: un texto periodístico que se ocupa de lo que no es noticia.

Entre crónica y crónica, a medida que avanza el libro, Caparrós nos va destilando sus reflexiones sobre el rol de lacrónica en el canon del periodismo de hoy, más preocupado por el click y por la supervivencia del modelo que de contar historias que valgan la pena. Hasta nos da algunos apuntes sobre cómo escribir crónica, su proceso de trabajo, su forma de mirar la realidad que luego ha de relatarse de forma minuciosa, a golpe de cincel en cada párrafo, sin que sobre una palabra. 

Lacrónica debe ser precisar, quirúrgica. Es moldear un bloque de significado:

La unidad básica de esa estructura es algo que yo, para mí mismo, llamo bloques —otro nombre tristón—. El bloque es ese fragmento de texto entre dos blancos; cada bloque debe tener su apertura, su desarrollo, su cierre, sus nudos dramáticos, su toque de humor, sus momentos de mayor intensidad, sus personajes, sus datos, sus revelaciones, sus caídas. Me gusta trabajar cada uno como una unidad en sí y, a la vez, ver cómo cada uno se relaciona con el anterior y el posterior.

Donde puede encontrarse hasta música:

Las palabras son, sobre todo, unidades de sentido. Pero su sucesión forma unidades de sonido. Nada me resulta más triste que un texto bien informado, bien estructurado, bien dotado de su plantel de personajes y de historias, pero que suena mal: que no encontró su música.

Lacrónica es rebelde, no encaja. Lacrónica es y debe esforzarse en ser incómoda, tanto para el lector como para el cronista. Lacrónica es un periodismo que da la cara, un periodismo que dice yo estoy aquí.

Así lo dice Caparrós:

La forma más rotunda de decir yo es escribir.

 

Valoración: Una lectura imprescindible para muchas personas. Primero, para los periodistas y editores. Es un manual urgente para el oficio. Este libro abre la ventana y deja entrar aire fresco al estancado salón del periodismo de hoy. También lo es para todos los comunicadores, que por extensión hacen de las palabras, las historias y las imágenes sus herramientas de trabajo.


¿Te ha resultado útil o interesante esta reseña? ¡Compártela en tus redes sociales!