Llevo año y medio leyendo con el Kindle y esta es mi experiencia

Mucha gente me dice que quiere leer pero no tiene tiempo. Esto es mentira. Así lo conseguí yo.

Hace unos días me encontré con este post donde Paul Stamatiou cuenta por qué decidió comprarse un Kindle y comenzar a leer más. No solo me pareció un buen ejemplo sobre cómo ponerse un objetivo personal (para algunos puede hacer más deporte, para otros dejar de fumar) sino que me hizo pensar y caer en la cuenta que llevo ya un año y medio leyendo con el Kindle y no lo había contado.

Importante: Cuando digo “Kindle” me refiero a cualquier lector de libros electrónicos (más o menos todos tienen las mismas funcionalidades y ofrecen las mismas ventajas). Voy a utilizar Kindle como el genérico porque creo que es más entendible.

Lo primero: ¿Por qué leer?

Antes que nada tenemos que comenzar haciéndonos esta pregunta. ¿Por qué leer? ¿Por qué leer hoy cuando todo se basa en una imagen? ¿Por qué leer hoy cuando nuestra atención es cada vez más escasa? ¿Por qué voy a elegir invertir mi tiempo en un acto que parece tan aburrido y plano? ¿Por qué elegir leer cuando hay tantas miles de actividades para hacer con un simple tap en una app? ¿Por qué alguien elegiría leer si es algo que no da ningún like?

Las razones pueden –y deben– ser muy personales. Para algunos leer puede ser una terapia. Frenar del ritmo de todos los días y encontrar un bálsamo de tranquilidad. Para otros puede ser un escape. Salir de una vida monótona y rutinaria. Para otros puede ser una vía para aprender y conocer más. Para algunos un refugio donde encontrarse con uno mismo, o un refugio donde aislarse del resto. Para otros, los libros pueden llegar a ser hasta ¡mundos portátiles!.

En mi caso es una combinación de factores. Una mezcla de muchas cosas. Fundamentalmente creo que leer nos desafía. Nos obliga a poner foco y a concentrarnos. No hay cosa peor que tener que volver a releer un párrafo porque nos hemos distraído y perdimos el hilo de la historia. Leer también nos obliga a ponernos en el lugar de un otro. Es más, creo que leer nos hace ser –al menos por unas cuantas páginas– un otro diferente. Otros hombres, otras mujeres. Leer nos enseña diversidad, otros mundos, culturas y tiempos. Nos saca por un momento del presente y nos transporta hacia otras posibles versiones de nosotros mismos.

Gracias a los libros que leí el año pasado pude –por dar algunos ejemplos– conocer mucho más sobre cómo se vive (y se sufre) en Corea del Norte, pude viajar a la Lima de los años setenta; acompañé a dos policías de mala muerte en el medio de los Andes o me conmoví con la muerte de un enfermo de SIDA en el París de los años ochenta. También pude conocer cómo funciona la mente de un mentiroso crónico o sentir el frío de una trinchera en las Islas Malvinas. Todo eso sin salir de mi casa. Todo eso –y mucho más, que me quedo sin espacio– gracias a leer.

El truco: Convertir la lectura en un hábito


Luego de algún tiempo puedo decirlo con la satisfacción de la experiencia: leer es fácil. Y además, maravilloso. No cuesta mucho, aunque a algunos pueda resultarle difícil. Cada vez que surge alguna charla sobre lectura o libros mucha gente me dice que le encantaría poder leer, pero que no lo hace porque “no tiene tiempo” o porque “no encuentra el momento”.

¿Pero qué es esto? Yo les digo que es mentira. Que tiempo hay, que tiempo sobra. ¿Cuánto tiempo dedicamos a las redes sociales? ¿Cuánto tiempo dedicamos a la televisión? ¿Cuántas veces comenzaron a ver una serie y la dejaron por la mitad? ¿Cuántos vídeos analgésicos de YouTube vistos en el sofá? ¿Cuánto tiempo se nos va en todo esto?

El truco está en convertir la lectura en un hábito. Allí es donde está la clave. En maximizar el tiempo libre que tenemos –desde unas horas a unos pocos minutos– para dedicarlos a leer.

Pero, ¿qué es un hábito?

1. m. Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.

 

El hábito es un acto repetido en el tiempo. Mientras más lo repetimos, más rápido se construye y más “se nos pega” a nuestra manera de actuar hasta hacerse casi involuntario. 

Y aquí es donde entra en acción el Kindle. Este dispositivo nos hace mucho más fácil el poder repetir el acto de la lectura, de hacerlo costumbre. Y lo hace reduciendo de forma considerable las barreras que podemos encontrar para leer (tiempo, espacio, luz, peso, etc.). En consecuencia, es el mejor aliado para construir este hábito lector.

Luego de llevar un año y medio usándolo se los digo con total franqueza: si quieren comenzar a leer de forma continua y permanente, cómprense un Kindle.

Mi Kindle


El dispositivo con el que leo es el Kindle Voyage, lanzado por Amazon en 2015. En su momento me costó unos €180 (el precio de unos 15 libros de tapa blanda) pero hay opciones más económicas como el Kindle Paperwhite (€129,99) o el Kindle “a secas” que cuesta €79,99 (sin luz integrada). También hay más caros, como el nuevo Kindle Oasis (€289), que es el tope de gama de los lectores de Amazon y que incorpora entre otras cosas una funda-batería.

El Kindle Voyage, comparado con un libro de bolsillo y otro de tamaño más normal.

Si nos interesa salir de la órbita de Amazon el único que le hace un poco de sombra es Kobo. Este fabricante tiene excelentes opciones (incluso técnicamente mejores que el Kindle). Me refiero al Kobo Aura One (€220), que es más barato que el Voyage, tiene pantalla más grande y sin publicidad; o el Kobo Aura H2O (€179,99) con pantalla de 6” –y atención– la ventaja de poder llevarlo a la playa por ser sumergible y tener protección contra arena. Ambos tienen disponible para la compra de libros la tienda de Kobo. También hay otros lectores de “marcas blancas” o menos conocidas como Tagus o incluso Carrefour tiene su lector de ebooks.

Dependiendo de tu presupuesto puedes conseguir más o menos prestaciones para leer en tinta digital.

Y entonces… ¿qué hay de bueno y qué hay de malo en leer desde un Kindle?

5 cosas buenas de leer en el Kindle


1. El Kindle te libera de lo físico

Durante muchísimos años fui un total fetichista del libro impreso y en aquellos tiempos despreciaba el libro electrónico. Lo confieso. Ir a las librerías es para mi toda una experiencia. Al libro me gusta olerlo, pasar las páginas, el arte de su portada, la tipografía –puedo llegar a ser muy friki con esto, también lo confieso–, grosor del papel, y un largo etcétera. Pero todo eso ya está en el pasado. Mientras más nos fijemos en esos detalles, más nos costará encontrar el momento y condiciones perfectas para leer. Al fin de cuentas son detalles.

Claro, cómodo y liviano. Así se lee en el Kindle.

Aunque cuidado, esto no quiere decir que el libro en papel va a morir. Nada de eso. Todo lo contrario, creo que pasará a ser un objeto de colección, con mejor calidad y mucho arte puesto en su producción. 

Así que como primera gran ventaja está que el Kindle te libera de lo físico. De cargar varios libros –un tomo en tapa dura de 700 páginas puede pesar sus buenos cientos de gramos– a llevar en un solo dispositivo todos los que quieras. Muy cómodo. ¿Has intentado leer un libraco de esos con una sola mano? Imposible. Con el Kindle lo puedes hacer.

Todo esto sin contar las ventajas que trae a la hora de ahorrar espacio en casa o ante posibles mudanzas. En mi caso muchos libros –que en su momento fueron una inversión significativa– quedaron por diversas mudanzas en distintas cajas. Dinero perdido.

2. El Kindle reduce muchos de los obstáculos a la hora de leer

La ergonomía de los libros físicos no es tan buena a la hora de leer con una sola mano (y éste es un libro liviano). Observen también el haz de luz en la página.

En todo este tiempo creo que ésta es la principal ventaja que pude encontrarle. El poder del Kindle está en ayudar a mantener el hábito lector.

Que no tengo el libro en el bolso, que me lo dejé en la otra mochila o en casa, que no hay luz, que el libro es muy grande o pesado, que la letra pequeña (pensemos en la gente mayor, por ejemplo) y muchos motivos más. Todo esto se soluciona con el Kindle.

Puedes llevar cientos de libros en unos pocos gramos, puedes leer con muy poca luz (incluso a oscuras) y a diferencia de leer en el móvil o en cualquier tableta, leer en el Kindle (o libros con tinta electrónica) no cansa la vista para nada

Además, para todos aquellos a los que les cueste mantener el foco y la atención en una actividad, al leer en el Kindle estamos a salvo de interrupciones y tentaciones (abrir tal o cual aplicación, revisar el correo, las redes sociales, etc.) 

A la hora de formar hábitos esto es muy importante.

3. El Kindle te ayuda a recordar y organizar lo leído

La función "X-Ray" del Kindle me gusta mucho: hace resúmenes automáticos de personajes y lugares del libro que estás leyendo.

Una de las cosas fundamentales por las que también dejé de leer libros en papel es lo difícil que resulta guardar y organizar las notas o pasajes que marco. A mi me gusta mucho escribir los libros, tomar notas y subrayarlos, y con el libro en papel esto es casi imposible. Para volver a ver una nota hay que ir al libro físico, buscarlo, reescribir el pasaje, etcétera. Es cierto que ahora hay muy buenas aplicaciones con OCR para hacer esto como Scanbot [$], pero es un incordio absoluto.

En un mundo donde los datos e información son clave, tener información en la que has invertido tiempo de forma “aislada” me parece perder un activo muy importante. En el Kindle todo lo que voy apuntado o subrayando queda guardado en un archivo de texto que luego utilizo para organizar las notas por libro, tema y autor.

4. El Kindle te ayuda a leer en otro idioma

Diccionario y traductor siempre disponible. Muy útil para los que leen o quieren aprender otro idioma.

Para los que leen en otro idioma (ya sea porque les gusta o están aprendiendo) el Kindle es de gran ayuda. Ante la menor duda sobre alguna palabra de tu libro puedes acceder a un diccionario y traductor para no perder ningún detalle. No hace falta ir a buscar un diccionario de papel.

5. Leer gratis “trailers” de libros

Si quieres probar y leer las primeras páginas de cualquier libro puedes hacerlo de forma muy sencilla. En el caso del Kindle (otras marcas también lo tienen) solo tienes que dar al botón desde la tienda y en pocos segundos ya puedes comenzar a leerlo. 

No todo es color de rosa: 5 cosas malas de leer en el Kindle



La mayoría de las cosas malas o negativas que veo del Kindle o libro electrónico son totalmente culturales y tiene que ver con haber sido criados con los libros en papel.

Nuestro cerebro está acostumbrado ya a muchas prácticas, rituales y costumbres que tenemos con él, y nos va a llevar mucho tiempo perderlas. 

1. El Kindle te desorienta. No sabes por dónde vas

Al leer un libro electrónico uno no sabe bien dónde está parado. No solo en términos de “principio, mitad y final” sino también en la estructura o índice del libro, si en el capitulo tres o en el veinte. Todas las páginas son iguales y resulta difícil orientarse. Si bien es cierto que los fabricantes fueron mejorando las interfaces para hacer este tema un poco más intuitivo, todavía no está bien logrado. La experiencia equivalente de mirar el libro físico o poner un marca páginas todavía no puede igualarse.

No obstante, como digo, es todo cuestión de tiempo y de costumbres. En este aspecto confieso que ya me estoy acostumbrando a decir que voy leyendo un libro por “el veinte por ciento”.

2. En el Kindle no puedes “hojear”

Otra experiencia física que es imposible llevar a lo electrónico. En el Kindle no se puede hojear un libro, recorrer con los dedos capítulos o echar un vistazo a las ilustraciones. A decir verdad lo puedes hacer, pero mejor no. 

3. La tinta electrónica es buena, pero no tan rápida

Hoy estamos acostumbrados a la rapidez del feedback de las pantallas de nuestros móviles. Lo cierto es que la tinta electrónica es mucho más lenta, más “aparatosa” y no es tan sensible al tacto. Esto provoca que cada vez que queremos avanzar pasar de página tarde unos milisegundos en funcionar, y muchas veces seleccionar un párrafo o frase para subrayar tarda un poco más que en nuestros teléfonos. No es molesto en sí, pero obliga en la mayoría de los casos a corregir con el dedo la selección.

4. Los libros pierden personalidad

He aquí otro gran problema del libro electrónico. Los libros son todos iguales. No se distinguen unos de otros. Ya de por sí pierden su tamaño, su peso, márgenes o diseño-, y salvo que cambies la fuente, todos te van a parecer lo mismo. Esto es algo a lo que cuesta acostumbrarse y las editoriales no han encontrado la forma de diferenciarse.

Leer revistas o cómics es muy difícil en el Kindle. No está pensado para esto. Observen la diferencia de tamaños.

Ni que hablar para libros con ilustraciones o cómics. Hay todavía una gran brecha en este tema.

5. Leer en el Kindle puede ser más caro

La verdad es que me estoy aventurando un poco, pero creo que leer en formato electrónico es más caro que hacerlo en papel. Si bien hay ofertas y planes como Kindle Unlimited, que permite leer miles de libros bajo una “tarifa plana”, lo cierto es que en el libro físico hay muchos ejemplares de saldo, liquidaciones y puestos de ofertas que nos ofrecen libros muy baratos y accesibles. Ni que hablar de los préstamos o las bibliotecas. Esto no pasa en los libros electrónicos, donde muchas veces prácticamente no hay diferencia de precio entre el digital y el impreso.

Un simple ejemplo: tres céntimos de diferencia entre un libro impreso y uno digital. Hay algo que no funciona.

Un simple ejemplo: tres céntimos de diferencia entre un libro impreso y uno digital. Hay algo que no funciona.

Al costo inicial del lector (Kindle arranca desde los €79,99 hasta los €289,99) hay que sumarle el precio de cada libro, los que todavía –al menos en España– no son tan baratos como deberían. 

Conclusiones


Luego de este año y medio con el Kindle, mi balance es muy positivo. Personalmente, me ha ayudado a leer más (¡pasé de leer unos 10 libros al año a casi 40!), a ser más organizado con lo que leo, a poder extraer de forma fácil pasajes y fragmentos de lo que fui leyendo y a construir ese hábito del que tanto hablé en este artículo. Es sólo sacar el Kindle y estar leyendo en cuestión de segundos. Todo esto hubiese sido más difícil –aunque no imposible– con el libro impreso.

Por lo tanto, no hace falta aclarar mucho más. Mi experiencia es totalmente positiva y puedo decir que estoy muy satisfecho leyendo con el Kindle.

Pero bueno, una última duda… ¿Es el Kindle una buena opción para todos? 

Yo creo que sí. Escucho mucha gente decir que “leer en una pantalla” no le gusta, que le parece incómodo, que no se acostumbraría. En esto hay algo de cierto, pero hay un mundo de diferencia entre leer en una tableta y en un Kindle o libro electrónico. Tampoco quiere decir que hay que dejar de leer en papel, todo lo contrario. Son experiencias complementarias.

Lo que les digo es que le den una chance, que lo prueben, que dejen el prejuicio. No pierden nada. Hay mucho por ganar. Se los digo por experiencia.▪︎