Reseña: "The Launch Pad: Inside Y Combinator" de Randall Stross

Y Combinator es con seguridad, el mejor y más exitoso semillero de startups tecnológicas surgidas en los últimos años. De allí salieron empresas como Dropbox, Airbnb, Scribd, Heroku o Reddit, solo por mencionar algunas, y es el "sello de calidad" más importante que una startup pueda tener hoy. Su fundador, Paul Graham (de quien todavía tenemos que hablar en la eternamente pendiente reseña de Hackers & Painters) no sólo consiguió sentar el modelo para muchas otras iniciativas similares —hoy conocidas como aceleradoras o incubadoras— sino que resultó ser muy eficaz a la hora de rentabilizar su portfolio: la valoración de las startups surgidas de Y Combinator pueden superar los miles de millones de dólares.

En el caso de The Launch Pad: Inside Y Combinator, Silicon Valley's Most Exclusive School for Startups Randall Stross sigue en orden cronológico la experiencia de varias startups admitidas dentro del programa de aceleración[1] de Y Combinator, que dura aproximadamente unos tres meses. Desde el proceso mismo de entrevistas y admisión hasta la cena posterior al Demo Day, el autor relata su visión como testigo de muchas horas de reuniones, actividades y conversaciones entre Graham, el resto de partners de YC y los mismos emprendedores. Mezclando historias personales con algo de negocio y empresa, pinta de manera muy efectiva ese sube y baja que significa ser emprendedor digital y estar en la mejor escuela de startups del mundo.

El autor conoce bien los vaivenes de la economía digital. Durante los años dorados de las puntocom escribió eBoys: The First Insight of Venture Capitalists at Work donde relata los pormernores de un fondo de capital riesgo meses antes de la misma explosión de la burbuja, y pocos años más tarde libros sobre Google y Microsoft. Sin embargo, su foco y atención sobre las startups se remonta muchos años atrás, al publicar su libro sobre Steve Jobs y su experiencia en Next Computers en 1993.

En The Launch Pad Stross también va soltando de a poco —casi en un intento de trazar un paralelo entre décadas— retazos de la experiencia emprendedora de Graham durante los inicias de Viaweb en 1995[2] y de sus fallidos intentos anteriores, como por ejemplo vender arte online cuando aún siquiera existían los carritos de compra[3]. Diez años más tarde Y Combinator volvería a unir a los socios —ahora también junto a Jessica Livingston[4], pareja de Graham— para invertir en estas empresas. El libro se nutre en muchos pasajes de artículos, citas y ensayos escritos por Graham durante los últimos años, y en particular al clásico A Student’s Guide to Startups uno de sus posts más conocidos.

Como siempre digo en el Mundo Realtm, poco se conoce sobre lo que pasa dentro de las tripas de una aceleradora y las experiencias por las que pasa una startup en ella. Todo ocurre muy rápido, cambios, crecimientos, decisiones y miedos que asaltan a una velocidad incontrolable. Este libro es una muy buena aproximación a todo este mundo.

Haz algo que la gente quiera

El corazón del relato se lo llevan las historias y diálogos que los emprendedores van tejiendo a lo largo de su experiencia en Y Combinator, y Stross las sabe ordenar muy bien. Hablan de novias, familias y mudanzas como también de pivotar una idea, el drama de levantar fondos y las dificultades para poder estar a la altura de los mejores.

El autor logra de manera inteligente desnudar a los protagonistas en sus debilidades y miedos; contrastando con la figura casi todopoderosa que se construye —en general— del emprendedor. Hay lugar para mostrar el estado de mente en blanco, de sentirse perdidos y sin saber hacia dónde ir. Si sirve de moraleja, de ese mismo estado de necesidad pueden salir cosas buenas, como por ejemplo Codecademy. Sus fundadores estaban perdidos y no podían decidr entre hacer sitios web para pymes u otra app de geolocalización de lugares. A pocas semanas del Demo Day y a raíz de la frustración de uno de sus socios de no poder ayudar con el código al otro, comenzó a gestarse la idea.

Cuando uno huele duda o incertidumbre en algún pasaje del libro, aparece súbitamente la figura de Graham, que se construye casi como un entrenador que prepara a su equipo para la gran final. Cuando éstos se encuentran faltos de visión o con baja moral (cosa que pasa muy a menudo, la presión del entorno y de sus pares para los emprendedores es muy alta) siempre aparece Paul para dar su palabra . “Haz algo que la gente quiera” es su mantra, y los emprendedores saben que es un principio que no falla.

Pero no todo orbita sobre la figura de Graham. Hay historias que giran en su propio peso, como la de Twitch (recientemente adquirida por Amazon) o la de Jason McCay y Ben Wyrosdick, fundadores de MongoHQ (hoy Compose). Su background personal no era en absoluto el habitual que uno puede encontrarse (mayores de treinta años, ambos casados, con niños, viviendo a más de 3 mil kilómetros de Silicon Valley y graduados de una universidad estatal). Su salsa secreta fue tan simple como poderosa: construir un producto que ellos mismos necesitaban para su trabajo (virtualizar bases de datos). ¿Quién mejor para solucionar un problema que aquel que tiene que lidiar todo el día con él?. Es que a veces no hay que ir muy lejos para hacer buen dinero. Para estos casos Graham da un buen consejo: *”Si no puedes ir a buscar oro, vende lo que los buscadores de oro necesitan”.

Una de las perlas que pueden encontrarse, casi al final del libro, es la presencia de Sam Altman. Al momento de publicación del libro Altman era uno de los socios de Y Combinator, pero a partir de 2014 es su presidente. No quedan dudas sobre sus capacidades al leer, en unas cuatro páginas, el brillante feedback que da a uno de los fundadores de RapGenius sobre su pitch y negocio[5].

Temas que todavía crujen en Silicon Valley

Además de las anécdotas y vivencias de los emprendeodres, también se tocan a lo largo del libro algunos temas que todavía siguen siendo polémicos en el entorno de las startups y los medios que reportan desde Silicon Valley. De manera tangencial pero evidente hay tramos donde se pone en evidencia el gran sesgo de género que se encuentra en las empresas tecnológicas hacia los hombres (blancos o asiáticos) en detrimento de las mujeres[6], la edad y el estilo de vida “más conveniente” para llevar una vida de emprendedor (soltero, de unos 25 años y sin nada que perder), y los preconceptos de muchos inversores sobre el equipo fundador o las industrias en las que trabajan. Claro que también hay excepciones a las reglas —y el autor se encarga de ponerlas en evidencia— pero no viene mal sentar la crónica del libro en el contexto de las situaciones que todavía hoy siguen resultando incómodas.

Mi recomendación: Si están interesados conocer la cocina de las aceleradoras, startups y el emprendimiento digital, es una excelente crónica de todo lo que se vive en el entorno. Stross relata muy bien y desde cerca el viaje en montaña rusa por todas las etapas que pasan los fundadores y no ahorra en palabras a la hora de explicar algunos conceptos técnicos. Ahora bien, si pretendes encontrar las claves para ingresar (o incluso aplicar con éxito) a Y Combinator, o referencias sobre el proceso de aceleración y consejos para aplicar a tu startup, creo que deberás buscar por otro lado.

  1. Graham no estaría tan de acuerdo con esta denominación, a la que solo nombraría como seed fund. Tiene opiniones negativas de las aceleradoras/incubadoras, a raíz de su experiencia pasada con Viaweb.  ↩
  2. Aquellos que hayan leído Hackers & Painters sabrán a lo que se refiere.  ↩
  3. El proyecto se llamó Artix, y fue un fracaso que dejó un gran aprendizaje a Graham y sus socios, que poco tiempo más tarde aprovecharían en Viaweb.  ↩
  4. Livingston es autora de un excelente libro sobre startups y emprendedores. En Founders at Work entrevista a unos 30 emprendedores y CEOs de las grandes tecnológicas, como Apple, Yahoo, Adobe o Lycos, entre otras.  ↩
  5. El capítulo es el núnero 18, “Growth” (pp. 198–202)  ↩
  6. Una de las razones, según Paul Graham, es que en general los niños muestran un mayor interés en los temas relacionados con ciencia e informática alrededor de los 13 años, y el principal disparador y motivación de las acrtividades son sus pares de género (lo que lo hace aún más difícil para las niñas).  ↩